I was a dancer
Aprendí a no tenerle miedo a los cambios. A animarme y buscar más. A plantarme adelante del miedo. Por primera vez me siento una versión de mí misma a 180 grados de la que era a comienzo del año que se va. Como si todo hasta este año hubiese sido un ensayo y acá me haya lanzado a la vida de verdad. Viví tantos fines de año en los que busqué cambiar, mejorar, como si una fecha hiciera la diferencia, y esta vez sé que no debo buscar nada. El 2015 sigue adentro de mí misma y no me quiero desprender de él. Perdí tanto. Pensé que en esas personas que perdí se me habían escapado todos los encantos que ellas me permitieron conocer. Pero entonces aparecieron otros encantos, otras formas de conectarme con lo mismo, y sólo tuve que animarme a hacer esa conexión. Perdí a quien me acompañó toda mi adolescencia, pero encontré otras formas de estar acompañada, más reales y por sobre todo nuevas, e imprevistas. Perdí a amigos invaluables y no tan invaluables, y gané amigos reales, amigos recí...