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Mostrando las entradas etiquetadas como Bioquímica

Alguien más (interludio)

Esta historia tiene sentido si leés primero acá . -Salgamos. Tengo que concederle a Alguien Más el premio al mejor esfuerzo. Puso sus mejores intenciones en armar el esqueleto de todo lo que (a esa altura) podíamos llegar a ser. No hubo un día en el cual no me haya preguntado cómo estaba. Me toleró en crisis de odio y desesperación facultativas, cuando tenía sueño, o hambre, o aburrimiento. Nunca me negó una sonrisa. Y cuando fue el momento de salir, se puso las pilas. Empezó a tantearme con una película que ambos queríamos ver, me lo recordó "inocentemente" varias veces, y esperó a que termine de preparar y rendir el final que me quedaba para vernos. Sí, fue un santo. Pero... Pero digamos que podés poner garra y sudor en crear la estructura, pero cuando no hay nada adentro, no sirve de nada. Paso a explicar. Él prometió, semanas antes de la salida , acompañarme a buscar una nota, una nota jugada que no sabía si iba a obtener. Camino a la f...

Alguien más (apogeo)

"Esto sólo se puede salvar con un beso, y lo sabés". No, no me convertí en una princesa de Disney, a dios gracias. Pero era mi manotazo de ahogado para salvar la situación. Tenía al flaco adelante, mirando el piso con una mueca que daba lástima de verdad , un cóctel de arrepentimiento, odio propio, verguenza, humillación... dudo haber visto a otra persona así en la vida. "Ya sabés que lo único que la puede remontar es un buen beso. Lo único".  Y como siempre me engancho con idiotas, lo besé. *sonidito de rewind* Al final de este post , en una forma cuasi cínica despojada de todo tipo de influencias subjetivas, planteé mi mayor problema con respecto a Improbable: que mientras tanto yo pensaba en alguien más. En realidad, el problema radicaba en que yo no podía tolerar semejante nivel de desorden mental. Aunque no lo crean, tomé muy en cuenta los comentarios de todos ustedes y, como buena futura científica decidí hacer lo único que tenía sentido: compar...

Impasse

Suena un tema random en Spotify y me ilumina ese ligero resplandor del mediodía que invita a dormir la siesta. No puedo, tengo muchos, excesivos apuntes alrededor. Se acumulan en el escritorio, sobre la cama, dentro de los libros, sobre repisas, en mi mochila, en mi computadora. Se reproducen. Es el anteúltimo mes y el último esfuerzo y estoy agotada. Pero se sigue porque se debe seguir. Se sigue este camino macabro y en exceso demandante porque, bajo toda esa pila densa de apuntes, me hace feliz. Esa felicidad es lo único de lo que me puedo agarrar cuando todo el resto da vueltas, cuando intento escribir y termino en un no sé , porque nada tengo claro, ni siquiera un día entiendo, tengo la cabeza tan poblada que no me deja ni respirar. Extraño demasiado este rincón de la claridad, que confío me va a ayudar a desenmarañar este desastre. Pero ahora, tengo resúmenes. Nos leemos pronto, lo prometo. Porque tengo mucho que contar.

11 cosas que aprendí en la UBA

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Hace un par de días terminé el primer cuatrimestre de mi carrera en la Universidad de Buenos Aires, y debo decir que todas las expectativas que hacía años venía acumulando sobre esta etapa, así, irreales como eran, superinfladas, los sueños desbocados de una piba que odia el secundario, bueno... se cumplieron y con creces. Estoy feliz. Pero sobre todo estoy feliz de tener la abstracción de poder decir estoy satisfecha a pesar de todo lo que sufrí. Porque, posta, se pensaban que no había sufrido? Já. Mi último final se fue con un flamante 8. Incluso de pensarlo me dan ganas de bailar estúpidamente. Prepararlo fue la experiencia más tortuosa de mi existencia. La sensación de hormigueo en todo el cuerpo porque necesitás levantarte de la silla, o la eterna desesperación de sentir el cerebro como un vaso de agua que desborda a medida avanzás en los temas, es un asco. Y me conocen. Yo tengo la ligera tendencia a exagerar. Así que mi semana se puede resumir en esto: Dos días antes...

Momento minita #4

No estoy en las condiciones mentales ni emocionales para escribir en párrafos corridos y coherentes. Me estoy comiendo las uñas como si mi vida dependiese de ello. Está mal. No me importa. Estoy feliz cual nena de 5 años con mis amigos de la facultad. El altavoz racional de mi cabeza me recuerda "no te ilusones" y ¡me chupa un huevo! llegué hasta los 20 años ilusionándome como una estúpida por todo, ¿realmente creés que voy a cambiar ahora? Como siempre, tengo un millón de cuentos a medio parir que no me siento a terminar porque oh, la facultad ha drenado mi vida. Me obsesioné con lavarme los dientes. Ah, también flasheo amor. Viene en el combo de "no te ilusiones, pelotuda". De hecho escribo así porque puedo mezclar las frases y crear esta especie de "elige tu propia aventura" en el laberinto de mi cerebro, que es más un "elige tu propia incoherencia". Buenísimo ¿no? Y obvio que tanta locura tiene que ver con esa función seno eter...

De cómo no puedo evitar enamorarme

El único precedente fue uno que llegaba, abría la puerta e inundaba la habitación con su perfume... pero no se compara con esta magnitud. Además, desde el principio no hubo dudas, desde el momento en el que lo registré, veinteañero, sentado al lado de su colega, escuchándola hablar sin emitir palabra con la mirada entornada en señal de respeto. Cuando por fin abrió la boca no hizo más que inflar el esbozo de idea que ya tenía en la cabeza sobre él: la voz grave, los modos, y por sobre todo la sonrisa deslumbrante que acompañó a sus palabras de ánimo y complicidad. A esa altura la idea ya estaba clara en mi cabeza: mierda, qué bueno que está este tipo. Y mientras llegaba a esa conclusión, él se daba vuelta a anotar lo que sería el primero de tantos... ejercicios de matemática. Así es. Tanto como odio ir a las clases, tanto me gusta el profesor. Carajo. La mayoría del tiempo puedo contemplarlo sin quedar en ridículo; su barba morocha, su cuerpo esbelto que se pone sutilmente e...

Verano (o el post más cursi de toda la historia)

El verano arrancó allá en agosto. Todos los años empieza con esa sensación, que no es un aroma ni una brisa; es un cambio sutil de temperatura que te acaricia la piel, una leve saturación de los colores del mundo. Que da ganas de desabrigarse y de acostarse en el pasto y de besar labios y de sonreír un poco más. Ese año no fue excepción. Al tiempo que empezaba a ser realmente consciente de esa sensación liberadora que siempre me trae un poquito de felicidad, los eventos cósmicos (o azarosos, ya a este punto da igual) se desencadenaron. Allá casi por septiembre fue cuando el pibe  decidió que nos encontremos nuevamente. Y pasó lo que tenía que pasar con nuestra historia, que, por suerte, aún no conoce de puntos finales. A medida despuntó la primavera los días se fueron embelleciendo en todo sentido. La segunda mitad del año pasado fue la mejor época facultativa para mí, podría decir. Cursaba poco. Cada día me despertaba con el sol y el viaje hasta Ciudad era (bondis llenos y ...

Ciudad Universitaria: último día

Más de un mes hace que terminé la facultad, que me despedí de ciudad universitaria, los dos bloques de cemento que fueron mi amor y mi tedio por ocho meses tanto fascinantes como exasperantes como intimidantes. Los pasé, y puedo decir que terminé el ciclo básico común, ese purgatorio al que te somete la UBA para una vez sobrevivirlo pasar a formar parte de sus filas, ese eterno diálogo de "estudio bioquímica, bueno, no... estoy en el cbc", declarándote transeúnte en ese limbo entre la secundaria y la verdadera facultad, esa brecha en la que todos estamos mezclados y homogeneizados. Mis expectativas eran diferentes, esperaba, mínimo, hacerme UN amigo, pero no, no conecté con ninguno de esos seres aleatorios. Tampoco lo sentí como una carga masiva... estudié, tuve unas dos semanas del horror en todo el año, pero no siento que merezca estas vacaciones gigantes que me tocaron. Para alguien tan activa como yo, me siento bastante inútil. Pero no importa: dos mil quince, facultad d...

Homónimo/Hoyuelos/lo que quiero ver

Estábame hace unos meses en el agujero llamado autoestima baja ineludible en el que la repentina ausencia de el pibe me había dejado, y me agarró el estúpido ataque (sí, ese que nos ganamos por nuestra inherente condición humana y nuestra bendita capacidad de asociación) de creer que todo pasa por algo.  Creencia sostenida por sus afines y apedreada por sus detractores, entre los que me incluía, hasta que me vi en un lugar tan autolastimoso (esa palabra creo que la acabo de inventar) que decidí agarrarme a la primera esperanza que se me cruzó por el camino: el destino. Acá hago una pausa para que mi yo recuperada de este percance se dé una palmadita en la espalda a sí misma en señal de orgullo.  Por esos días fue que apareció P, y se convirtió en una historia más larga de lo que creí que iba a ser ( la tienen acá ), pero no fue el único en ser malinterpretado por mi penoso subconsciente como una señal de algún mandamás de que mi vida estaba en buen camino. También estuvo...

Recta final

Viernes. Me vengo imaginando hace semanas este viernes. Tengo la ligera impresión de que este viernes es el umbral del futuro, y qué estupidez, todo el tiempo estamos ahí, pero ponerle fecha concreta es tentador, me deja expresar ese lado tan controlador mío. Cuestión que este viernes en realidad ningún futuro empieza, pero se condensan cosas interesantes: por fin rindo francés, por fin me entero la nota de mi último parcial del ciclo básico común, por fin -esperemos- pongo ambos pies sobre la facultad de Farmacia y Bioquímica, aunque no literalmente, claro, no me voy a hacer el viaje hasta allá sólo para apoyar los pies e irme y así concretar un ritual. Tendré problemitas, pero no es para tanto. Tengo la idea de que "dejo de estudiar" este viernes, cuando no voy a dejar de hacerlo (chispas!) porque me queda inglés para diciembre, y aguante yo y todas las actividades extra que me gusta hacer. Si quisiéramos hablar de umbrales tendríamos que contar el martes que viene porque...

5/6

No quise postear antes por cábala, pero ahora que ya pasó la semana de la muerte, acá estoy. Después de la locura organizativa que fue aprobar tres parciales en dos días (encima siendo tres materias prácticas que requirieron hacer pilas de problemas que parecían infinitos), logré aprobar los tres con notas dignas, promocionar las tres materias y tener un pie ya en la facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires. Uuuuuh, qué lindo suena dicho así! Terminar de estudiar por fin se sintió como respirar hondo, después de un par de semanas en las que estuve perseguida por los apuntes, encadenada a la calculadora y asediada por la culpa de decir "pasé una tarde sin estudiar, me va a ir mal voy a ir a final desaprobar recursar nunca voy a terminar el cbc kjdhsajk " y demás situaciones exageradas. Pero ahora por fin puedo decir que, de seis materias de mi ciclo común, tengo cinco adentro, y este cuatrimestre sólo me queda aprobar Biología, con la consiguien...

80 cambios

Bastante atrás quedó ese día emblemático en el que tuve mi primera clase de facultad. Momento que había pensado y repensado como una salida, una fuga a mi auto-desastre. Estoy en condiciones, ahora que pasó bastante tiempo, de decir que no se dio ni blanco ni negro, como con tantas otras situaciones de la vida: imaginás el mejor resultado posible y también temés la peor de las tragedias, y siempre las vueltas te terminan llevando a un punto medio, eso que no se te había cruzado por la cabeza.  Por suerte las cosas no son lo que uno espera, porque sino ya estaría en un psiquiátrico, yo con mi manía de imaginarme todos los escenarios posibles de cualquier situación. Ese mal hábito desemboca en otra manía, que es tener las expectativas demasiado altas, que desemboca en ser una inconformista del carajo; qué suerte que me fui acostumbrando a que nunca la voy a pegar con mis predicciones. Vuelvo a la facultad: no encontré todavía a  esa gente que es mi gente , nada que ver, aun...

Empezar

Linda mañana para ir al centro. O también para atravesar la tundra y cazar osos. Qué se yo. El día se despierta fresco y yo lo arranco escuchando mi banda favorita en el mundo. Hoy tengo mi primera clase en el nuevo curso de francés al que me anoté, y estoy entusiasmadísima. Todavía en la cama me llega un mensaje de una amiga, reportándome que se acaba de despertar por el ruido del festejo que la promoción de este año está haciendo con motivo del primer día de clases. Muy loco pensar que hace un año estaba yo en la misma situación. Es bastante extraño que las clases empiezan un día como hoy y ni yo ni mis amigos estamos ahí. Mientras me acostumbro a esa idea me repito mi mantra de estos últimos años. "Terminar la escuela, empezar la facultad".  Sobre todo eso, empezar la facultad. Y vuelvo a la especie de terror que me empezó ayer. Honestamente pensé que el día de empezar la facultad  estaba prácticamente enterrado en el futuro. Tu entorno se pasa todo el último año de...