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11 cosas que aprendí en la UBA

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Hace un par de días terminé el primer cuatrimestre de mi carrera en la Universidad de Buenos Aires, y debo decir que todas las expectativas que hacía años venía acumulando sobre esta etapa, así, irreales como eran, superinfladas, los sueños desbocados de una piba que odia el secundario, bueno... se cumplieron y con creces. Estoy feliz. Pero sobre todo estoy feliz de tener la abstracción de poder decir estoy satisfecha a pesar de todo lo que sufrí. Porque, posta, se pensaban que no había sufrido? Já. Mi último final se fue con un flamante 8. Incluso de pensarlo me dan ganas de bailar estúpidamente. Prepararlo fue la experiencia más tortuosa de mi existencia. La sensación de hormigueo en todo el cuerpo porque necesitás levantarte de la silla, o la eterna desesperación de sentir el cerebro como un vaso de agua que desborda a medida avanzás en los temas, es un asco. Y me conocen. Yo tengo la ligera tendencia a exagerar. Así que mi semana se puede resumir en esto: Dos días antes...

La intolerante #8: popurrí indeseable

Hace mucho que no soy UNA INTOLERANTE así con mayúsculas y una actitud bien conchuda hacia la vida. Pero hoy sí. Y lo mejor, es que es en forma de top five, porque hoy soy minita y mucho. En el puesto número cinco... matemática. En el secundario nos llevábamos bien. En el CBC tuve que tomármela con la cantidad de soda equivalente al camión de Ivess. En la carrera, la razón de su existir es pura y exclusivamente romperme las pelotas con sus teoremas, sus hipótesis y sus demostraciones que tienen la misma relevancia en mi vida que el polvo pédico. En el puesto cuatro ... cábalas.   No tengo cábalas. No tenía cábalas hasta que en mi primer parcial del CBC me puse mi remera de Paramore como una especie de "potenciador de suerte" totalmente irracional que, obvio, se convirtió en cábala. Mierda. Obvio que la usé en todos mis parciales. Llegué a hacer malabares los días que cursaba tres días seguidos para ponérmela igual, chivada y todo. Y cuando entré a FFYB decidí dejar las...

La intolerante #7: "esos forros"

Es esa estirpe de gente chota que va evolucionando a lo largo del tiempo, obviamente a la par de la vida de uno que también evoluciona, lamentablemente, porque nos movemos paralelos y eso hace que cada vez sea más engorrosa la presencia ocasional de estos seres del horror, que se encarnan, en la tierna infancia, en el compañerito (o compañerita, mucho peor) de mierda que comienza el estallido para que los otros, más niños del demonio, se rían de vos porque "te gusta leer". Crecen y se convierten en los muy hijos de puta felicitados y hasta alabados cuando aprueban una materia en febrero "con el sudor de su frente" mientras pasaron todo el año rascándose a mil manos y colgándose de otros; como vos, siguen viviendo y vuelven a hacerse presentes en esa mirada despectiva cuando decis que esa música me parece una cagada, como si fueran los putos dueños de la verdad, pero lo peor, lo peor y lo que verdaderamente me da ganas de prepararles con mucho amor una bomba molotov ...

La intolerante #6: n'importe quoi

Sigo sin tolerar a la gente del bondi. El "reencuentro" que mis ex compañeros están arreglando. El frosting para cupcakes que consiste en manteca y azúcar impalpable y creo que si veo un gramo más de esa mierda me internan por hiperglucemia. La "tierna" idea de hacer cupcakes para mi cumpleaños, que tomaron un día de hornear y un día de decorar. Los parciales del pibe que me impiden verlo. Sigo sin tolerar a la gente hija de puta del colectivo. La maldita madame examinadora del exámen de francés que no me tiraba una puta ayuda mientras yo llenaba el incómodo silencio con "eeeh..."s y "aaah..."s. El cbc (AH NO PARÁ, ES VERDAD QUE TERMINÉ EL CBC) así que tachalo de la lista. Que me ardan los ojos. Tengo miedo. Una conocida que también estudia en la facultad de farmacia me confesó que su astigmatismo (o miopía o estrabismo, nunca sé) aumentó dos puntos cada ojo desde que está en la UBA. Realmente, temo. Que ya haya pasado mi cumpl...

La intolerante #5: Violenta

Setiembre. Setiembre me violenta. Me violenta como vistes, vistes? Vistes me vuelve LOCA, me da ganas de sacudir a la persona hasta que se quede muda de eses para siempre . Otra que me violenta es sobre todo. O sobretodo. Chicos, sobre todo con espacio no es lo mismo que un sobretodo . Bueno, ok, me calmo. Que nunca, nunca, nunca sé en qué bolsillo guardé el celular, y camino por la calle tocándome la panza y revolviendo la mochila compulsivamente para descubrir que estaba en el bolsillo del pantalón. Eso me pone violenta. La SUBE  también . Tiene esa cualidad de pasar desapercibida... una vez que encontré el celular, me pongo a revolver de nuevo la mochila a ver si la encuentro, y donde estaba? En la billetera. No era tan complicado.  La gente forra en el colectivo que está bien cómoda y bien agarradita TAPANDO LA MITAD DEL PASILLO y no tiene la amabilidad de correrse para atrás donde está  vacío  pero tampoco tiene la amabilidad de DEJARTE PASAR para que v...

La intolerante #4: Sin discriminativar

Mi depiladora es de las Juventudes Hitlerianas. Está bien, exageré un poco: no creo que la acepten en las Juventudes Hitlerianas. Pero por el temita de juventud. Lo hitleriana le sobra. Espero que termine de atender mientras leo The Help: qué paradoja, yo metida en un libro de los derechos de los negros en la USA del '60 mientras ella termina su eterno discurso con la clienta de turno: "por la calle no se puede circular ". Suena inofensivo... pero según su lógica no se puede circular por toda la gente rara que hay, gente que "no es de acá". Y se explaya: paraguayos, bolivianos, ay ay ay... Y no hay modo de que yo no responda con "ahá" o "claro", cuando me plantea el mismo dilema... porque ella está en la situación de poder. Si le digo " Ana, sos una facha ", las consecuencias pueden significar cualquier tipo de tortura que involucre cera hirviendo. Mejor sigo diciendo que sí a cualquier cosa que diga. Lo mejor de hoy fue que se...

La intolerante #2

Tengo este amigo, Mala Praxis. Es un amigo pero hay veces que quisiera echarle vinagre en los ojos. A mí me lo hicieron cuando cumplí 15 y, créanme, reaccioné con ferocidad. La cosa es que Mala Praxis me gusta en ciertos aspectos, nos complementamos muy bien porque nos parecemos mucho en algunas cosas, pero él tiene dos defectos que, combinados, me vuelven muy violenta. El primero es que es arrogante. No al punto del rechazo total, pero se mofa bastante de su éxito. Pero el problema radica en su segundo defecto: Mala Praxis vive en un mundo donde sus éxitos son soberanamente más espectaculares de lo que son en la realidad. Debo confesar que yo soy un poco arrogante, y hay veces que esa vanidad me supera, aunque me esfuerce en controlarla. Aún así siento que lo compenso con la habilidad de reconocer mis errores, que, aunque me cueste, es algo que hago por la simple cuestión de que a más errores, más chances de acertar. Capacidad que Mala Praxis no posee, porque, bueno, él es amo y...

La intolerante #1

- aAaAaAhhh! La charla con amigo1 sentados en el piso del garage se ve interrumpida por el sonido. Nos miramos. Aparece  Princesa Consigo  por atrás del auto con cara de terror. Ah, de ahí venía el gritito desinflado , pienso. La miramos inquisitivamente. - Había una babosa ASÍ - hace el gesto del tamaño con los dedos- y amigo2 la quería agarrar! - aAaAaAaaaaAaaAAhhhh!!!!!!- pongo mi mejor cara exagerada de asco y la miro, imitando su griterío. Princesa Consigo vuelve a desaparecer por atrás del auto. Sigo gritando una vez que ella se va. Me callo. Me doy vuelta. Miro a amigo1 que se ríe y me dice: -Cómo te quiero, boluda. Y, entre risas, acoto: -No la puedo ver. Porque así de intolerante soy con las pelotudeces de princesa consigo, uno de los personajes que verán pasar por acá y figurar precisamente, valga la redundancia, en los textos de "la intolerante". ... Se lo merecía.