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Mostrando las entradas etiquetadas como Por casa andamos así

Remar

Nunca entendí bien qué quiero de esta situación. Si es que quiero esta situación. Claro que cuando estoy con él, quiero a la situación. Pero un par de días después me replanteo mis posiciones, en frío, y pienso. Claro que lo quiero, pero yo quiero ? Porque ya concluí -por las malas, y en otro marco- que con querer no es suficiente. Pero me gusta. Me gustan muchas cosas, tal vez no todas, pero muchas. Y entonces, si me gusta, por qué no?  Porque ese "no todas" es determinante? Porque somos brutalmente diferentes? Si sabemos que bien en el fondo somos muy parecidos? Será porque uno no vive de eso que guarda en el fondo? Será que no puedo vivir sacando lo mejor de él a la fuerza, haciendo palanca, remando, hablando hasta por los codos, sacando sonrisas a pulmón? Eso es? Y no es que tenemos un puente que sólo sostengo yo, para hacer una intertextualidad un poco pretenciosa. No, él tiene sus puentes y doy fe de que los construye con su endeble voluntad, pero qué pasa ...

Impasse

Suena un tema random en Spotify y me ilumina ese ligero resplandor del mediodía que invita a dormir la siesta. No puedo, tengo muchos, excesivos apuntes alrededor. Se acumulan en el escritorio, sobre la cama, dentro de los libros, sobre repisas, en mi mochila, en mi computadora. Se reproducen. Es el anteúltimo mes y el último esfuerzo y estoy agotada. Pero se sigue porque se debe seguir. Se sigue este camino macabro y en exceso demandante porque, bajo toda esa pila densa de apuntes, me hace feliz. Esa felicidad es lo único de lo que me puedo agarrar cuando todo el resto da vueltas, cuando intento escribir y termino en un no sé , porque nada tengo claro, ni siquiera un día entiendo, tengo la cabeza tan poblada que no me deja ni respirar. Extraño demasiado este rincón de la claridad, que confío me va a ayudar a desenmarañar este desastre. Pero ahora, tengo resúmenes. Nos leemos pronto, lo prometo. Porque tengo mucho que contar.

Verano (o el post más cursi de toda la historia)

El verano arrancó allá en agosto. Todos los años empieza con esa sensación, que no es un aroma ni una brisa; es un cambio sutil de temperatura que te acaricia la piel, una leve saturación de los colores del mundo. Que da ganas de desabrigarse y de acostarse en el pasto y de besar labios y de sonreír un poco más. Ese año no fue excepción. Al tiempo que empezaba a ser realmente consciente de esa sensación liberadora que siempre me trae un poquito de felicidad, los eventos cósmicos (o azarosos, ya a este punto da igual) se desencadenaron. Allá casi por septiembre fue cuando el pibe  decidió que nos encontremos nuevamente. Y pasó lo que tenía que pasar con nuestra historia, que, por suerte, aún no conoce de puntos finales. A medida despuntó la primavera los días se fueron embelleciendo en todo sentido. La segunda mitad del año pasado fue la mejor época facultativa para mí, podría decir. Cursaba poco. Cada día me despertaba con el sol y el viaje hasta Ciudad era (bondis llenos y ...

Vacaciones desenterradas

Hoy me pasó algo curioso. Volvía de comprar una cosa, y veo en la puerta de mi edificio, el de acá en la costa, a dos flacos sentados en los escalones de entrada. Uno me mira fijo. Yo venía embalada y en dos segundos crucé la puerta y cerré, y en eso lo veo, a través del vidrio, que se da vuelta a mirarme. Volvemos a hacer contacto visual, pero no fue suficiente. Me di vuelta y seguí mi camino. Cerré la puerta del ascensor y me cayó todo en la cabeza, como si se hubiera desbloqueado un capítulo difuso de mi vida y ahora estuviera en todas partes. Era Imanol. Recuerdo su nombre perfectamente porque era rarísimo y me llamaba mucho la atención, a pesar de que era tan chica cuando lo conocí. Por esas épocas tendría 8 años y él unos doce, ambos veraneábamos en ese mismo edificio, y el panorama era muy diferente al de hoy, en el que no tengo conocidos en esta playa (y los que tengo, me caen muy pero muy mal). Los recuerdos de los veranos siguientes opacarían a esas vacaciones geniale...

El top 5 infaltable de las fiestas

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- Vitel toné: A veces pienso que debería aprender a hacerlo, y después se me ocurre que, de tener la chance de cocinar este plato, hijo bastardo entre la ambrosía y el elixir de la vida, moriré de sobrepeso acelerado y fatal. "Todos los excesos son malos". Mejor aprovecharlo en las fiestas y disfrutarlo como si fuera mi última cena.  - Las navidades burguesas de mi familia paterna: Las pasamos en una casa quinta, con todos mis primos y todos esos familiares lejanos autoproclamados aristócratas que como no saben cocinar un huevo frito, traen comida de catering que siempre abunda en salmón y roquefort y hace de esas fiestas una cosa más a la que echarle la culpa cuando te diagnostiquen hipertensión. Además, los familiares lejanos traen a sus hijos que están re buenos. Un festín para todos los sentidos. - El alma caritativa que me invita a la pileta.  Siempre hay algún generoso dando vueltas que se apiada de mi alma transpirada. A él o ella le digo: GRACIAS,...

Descubrimiento

Hoy he descubierto que les tengo una especie de miedo a mis padres. Desarrollaría, pero hasta entenderlo bien, no voy a decir nada. Cambio y fuera.

La propensión a la catástrofe

Situación 1 Un lunes hace dos semanas, me encontraba tranquila estudiando en mi pieza cuando sonó el teléfono. Papá no estaba así que corrí a atender. Era del trabajo de mi viejo.  (yo) -No, no se encuentra en este momento. (la mujer) -Ah, era para ver como estaba... -... Si quiere puede llamar más tarde... -Sí, como está fracturado... Entonces llamo más tarde. Gracias, hasta luego. (le hablo al tu-tu-tu del teléfono) -... qué carajos?  Media hora después otro colega lo llama "para ver cómo está". Mientras tanto, llamo y llamo a su celular y nadie responde. Pero entonces entra al departamento. Papá, qué, qué paso? Honestamente esperaba verlo llegar con muletas y un yeso de pierna entera. Por suerte parecía ileso. - (mueca de infinita resignación) me disloqué la muñeca en el colectivo. No, no lo empujaron, no se cayó, no se quebró un hueso. El bondi dobló y el muy inteligento se dislocó la muñeca agarrándose de un caño.  Situación 2 ...