Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Crisis de odio-todo

Instantánea #6: Salir

Me escucho respirar y me raspa la garganta. Lo que quedó de agua se va por la rejilla de la bañera y me miro los dedos magullados de los pies, medio verdes, por las uñas, medio amarillos, por la piel, medio negros de ser pisados- y eso que me puse tacos, había que esforzarse para pisarme. Definitivamente salir no es lo mío. Y no es que la haya pasado mal ayer, de hecho la pasé bien, pero no dormir sumado a esa música del horror sumado a que soy yeta porque cada vez que salgo, llueve, son suficientes razones para hacerme desear mi cama calentita y mi bello libro de Cormoran Strike que se pone mejor a cada página.  Tampoco es que no disfrute estar con mis amigos bailando (si se puede llamar a eso bailar), sólo que no esa música repetitiva que cita sinónimos de la palabra "orto" a cada rato, no en ese boliche lleno de goteras (créanme, las conozco, acuérdense que cada vez que salgo llueve), no alrededor de todos esos cuerpos transpirados que me embisten sin piedad. Tal ve...

Por unos centímetros de piel

Mi amiga Betty Boop (sí, otro personaje más para acordarse) no sólo es linda e inteligente sino que fue dotada de un cuerpo del cual alardear; específicamente, de una delantera envidiable. Y obviamente se lleva las miradas de más de un macho poco disimulado cuando camina por la calle. ¿Está mal eso? No, tengo que confesar que yo, como todos, miro tipos por la calle (no les miro las tetas, pero se entiende), y si la cosa se quedara en eso, en mirar y nada más, estaría todo bien. Estaríamos todos mirándonos, como pasa siempre, inevitablemente. Pero no. A varios individuos con los testículos mal puestos se les ocurrió que por ser tan machos y pijudos estaba bien aprovecharse de ella. Y ustedes pensarán que violaron a mi amiga, pero hoy en día no hace falta llegar a tales extremos para decir que fue acosada. Una vez, un colectivero la mantuvo "cautiva" encima del vehículo, sola, por unos minutos, negándole bajar a menos de que ella le pasara su celular (y eso fue lo más dulce q...

Apoptosis

Me desperté pensando en apoptosis. Sonaba bycicle , ese absurdo nombre para un ringtone x del celular, y ese absurdo ringtone x que me veo obligada a poner para no estigmatizar una de mis canciones favoritas, obligándola a ser ese espantoso sonido que me dice "otro día más, dale, mové el culo y despertate de una vez". Vuelvo a estampar mi cara contra la almohada, que huele a "dale, mové el culo y cambiá las sábanas de una vez", y pienso en apoptosis. Si tan sólo fuera una célula. Rechina la puerta de mi habitación en penumbras y entra mi viejo: "dale que ya es hora". Otro que me pide que mueva el culo. La solución sería la apoptosis, pero claro que no soy una célula, claro que no me puedo bipartir así nomás. El uniforme me está esperando arriba de la cómoda, como si me sonriera burlonamente. Me lo calzo con parsimonia mientras se escucha el chisporroteo de la ducha atravesando la pared. Repto hasta la cocina con los ojos dormidos y la mente todavía fija e...

Ironías universales

Las ironías del universo están en todos lados. Pero, en mí, se concentran. Soy un imán para el sarcasmo universal. En otras palabras, estoy meada por un estegosaurio. Exploremos este concepto con ejemplos prácticos. Tenía mi temido parcial de biofisica el 17. Me lo pasaron al 24. Vos dirás eu, pero ahí tuviste suerte! Bueno, no. Porque el 25 tengo dos parciales más. Y mi vida se convertirá en un ardiente infierno. El pibe me preguntó (mediante mensaje privado) si estaba "ofendida" porque me haya invitado a sus 18. Me dijo que quería que esté porque me quiere mucho . Le respondí que no, que estaba enojada porque él no podía ponerse en mi lugar y pensar por un segundo que la iba a pasar para el orto . Primero ignoró completamente la acusación, y después me dijo (textual) " bueno, esta bien Hiperbólica. No vengas si no queres, disculpame por no poder ponerme en tu lugar...". Y así llegamos a una etapa de mi vida en la que no sólo lo extraño, sino que lo odio por...

Y ahora qué?

Mi sonrisa no es la más linda, o la más luminosa, pero yo sonrío y me acerco a él y, cual espejo, me espera sonriente cruzando la calle. Nos abrazamos. Su melena me tapa los ojos y siento su olor a guitarra. Probablemente no sea ése el olor de las guitarras, pero, desde que lo conozco, las guitarras huelen a él.  Chistes y preguntas obligadas mientras nos metemos por la boca del subte a las entrañas de Buenos Aires. ¿Qué tal la facultad? ¿Tu vida? ¿La banda? ¿Los parciales? Me cuelgo de su brazo mientras bajamos la escalera, como siempre, como si nada. Nos sentamos a esperar y terminamos de ponernos al día con lo más importante. Ahí llegan las preguntas capciosas. -Los chicos? - Pregunto yo, con cautela. Justo llega el subte y nos acomodamos en las butacas. La pregunta quedó interrumpida, pero él redobla la apuesta: - Me enteré de que vas al cumpleaños de el pibe . Yo no les conté esto, pero precisamente el día que escribí Naipes , fue cuando el susodicho decidió hacer u...

Mojado, llovido, duchado, empapado

Mi clase de francés nº2. Es en CABA. Es lejos de mi casa. Es turno noche. Digo, bueno, voy, me distraigo. Me encanta el fucking francés. Bondi de vuelta, saco el teléfono para responder mensajes a unos amigos, toda gente volviendo de laburar, lleno de gente además, gente con sus teléfonos. No va que un negro muy porongo, cuando se abre la puerta de atrás, se trepa, me saca mi celular, y se va corriendo, todo en tres segundos. No quiero reproches. No quise desde el principio, cuando me largué a llorar en la parada del siguiente colectivo a casa, prácticamente aterrada por las cinco o seis personas a mi alrededor, abrazando la mochila con los libros. No quiero reproches de que "saqué el teléfono" porque me los hago a mí misma ya, y porque es el mismo mecanismo que " te violaron porque te vestiste puta, es tu culpa". No quería guardarlo, estaba hablando con un par de amigos, estaba triste, necesitaba distraerme con música. Y ahí la ley de Murphy: si algo puede sali...