Instantánea #6: Salir
Me escucho respirar y me raspa la garganta. Lo que quedó de agua se va por la rejilla de la bañera y me miro los dedos magullados de los pies, medio verdes, por las uñas, medio amarillos, por la piel, medio negros de ser pisados- y eso que me puse tacos, había que esforzarse para pisarme. Definitivamente salir no es lo mío. Y no es que la haya pasado mal ayer, de hecho la pasé bien, pero no dormir sumado a esa música del horror sumado a que soy yeta porque cada vez que salgo, llueve, son suficientes razones para hacerme desear mi cama calentita y mi bello libro de Cormoran Strike que se pone mejor a cada página. Tampoco es que no disfrute estar con mis amigos bailando (si se puede llamar a eso bailar), sólo que no esa música repetitiva que cita sinónimos de la palabra "orto" a cada rato, no en ese boliche lleno de goteras (créanme, las conozco, acuérdense que cada vez que salgo llueve), no alrededor de todos esos cuerpos transpirados que me embisten sin piedad. Tal ve...