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Mostrando las entradas etiquetadas como Preguntas

Hoy resuelvo

Tal vez es el momento óptimo para empezar de nuevo. Tal vez, digo, ya que todo lo que pase de ahora en más es incierto. Ya que no sé si sola puedo. Ya que no tengo ni puta idea de qué viene. ¿Y cómo fue que empecé a creer que todo eso estaba mal? ¿Cuándo fue que me dejé dominar por el miedo? Lo cierto, claro y previsible aburre. Y me conozco, y sé que cuando me aburro me vuelvo insoportable. La pregunta (otra pregunta más) es cuándo empecé a pensar que aburrirme estaba bien. Es miedo, miedo, miedo como respuesta, cuando preferí quedarme quieta a bancarme el sacudón, cuando preferí enterrarme a dejarme doler. En concreto: sé que hubo un día en mi gran historia con ya sabemos quién en el que empecé a conformarme. Un consuelo inconsciente y estúpido para mis síntomas de desencanto. No niego el amor, pero del amor quedan recuerdos y sonrisas y experiencias, y además queda ésto. Hubo un día, un momento, en el que me obnubilé y dejé de cuestionar. Me ralenticé, me quedé en el mold...

Historias

De vez en cuando busco las fotos viejas que guarda mi papá. Él es historiador y tiene sentido que tenga todo tan ordenado, tan perfectamente clasificado, tratamiento digno de cualquier historia para la suya propia.  Cuando veo las fotos de mis viejos, no sé muy bien en qué pienso. Ya quedó muy atrás la ilusión de que vuelvan, así que verlos juntos es más que nada raro. Pero verlos jóvenes me impacta mucho más. Miro sus ropas, las caras que ponían, a mi mamá con pelo largo y a mi papá siempre hablando cuando sacan la foto. Están de viaje, o con amigos, o sentados a la mesa con toda la familia. Se pasan la cámara para retratarse; se puede verlos desde el punto de vista del otro, cuando sonríen, cuando miran para abajo, cuando nadie debería estar viéndolos. Aparezco yo de vez en cuando, vamos al zoológico, tomamos el desayuno entre mantas, en una casa que no es la mía a pesar de que lo sea. Hasta que se acaban a mis siete años, lo que es lógico.  Hay cartas, postales, dedica...

Instantánea #7: La literatura es infinita …

Y el tiempo no.  Cito al novio de mi madre, que me dejó la cabeza dando vueltas después de semejante declaración. Todo comenzó cuando le pregunté por un libro de matemática que creí que él había leído: "uno tiene que elegir, a la larga, lo que quiere leer. Yo ya no leo más ciencia".  Y tocó una fibra sensible dentro de mí: NO QUIERO DEJAR DE LEER NADA. No quiero dejar de saber nada. No quiero recortar nada de mi vida. O en otras palabras, quiero saberlo todo. Uno de esos días reflexivos estaba pensando en la muerte. Nada morboso, no se preocupen, sólo me asaltó el horrible pensamiento de qué pasaría con mi biblioteca cuando muera: ¿cuántos libros quedarán pendientes? No como ahora, que no puedo leer quizás durante el año como querría pero siempre llegarán las vacaciones para salvarme, no. No habrá segunda oportunidad en ese caso, y entonces fue cuando un capricho violento se apoderó de mí: QUIERO LEERLO TODO, ANTES DE QUE SEA DEMASIADO TARDE. Era eso, nad...

Recta final

Viernes. Me vengo imaginando hace semanas este viernes. Tengo la ligera impresión de que este viernes es el umbral del futuro, y qué estupidez, todo el tiempo estamos ahí, pero ponerle fecha concreta es tentador, me deja expresar ese lado tan controlador mío. Cuestión que este viernes en realidad ningún futuro empieza, pero se condensan cosas interesantes: por fin rindo francés, por fin me entero la nota de mi último parcial del ciclo básico común, por fin -esperemos- pongo ambos pies sobre la facultad de Farmacia y Bioquímica, aunque no literalmente, claro, no me voy a hacer el viaje hasta allá sólo para apoyar los pies e irme y así concretar un ritual. Tendré problemitas, pero no es para tanto. Tengo la idea de que "dejo de estudiar" este viernes, cuando no voy a dejar de hacerlo (chispas!) porque me queda inglés para diciembre, y aguante yo y todas las actividades extra que me gusta hacer. Si quisiéramos hablar de umbrales tendríamos que contar el martes que viene porque...

Las (des)ventajas de ser insaciable

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Todos tenemos esa gran virtud que nos caracteriza y define. Pero como todo en el universo, no viene sin efectos secundarios. Vendría a ser una virtud que, por momentos, se convierte en nuestro peor defecto. El ying-yang, balance, todo lo bueno tiene algo malo y viceversa... como lo quieran ver. Para mí es cuestión de ironía universal. Por ejemplo, una de mis mejores amigas, Betty Boop nuevamente, tiene la maravillosa virtud de la razón. Todos tenemos razón, dirán ustedes, bueno, no. Ella tiene la  razón. Es de las personas que ven todo con claridad, incluso cuando la realidad se presenta en marañas indescifrables. Y si vas a pedirle consejo, hacele caso, porque ella tiene razón . Yo no puedo entender cómo lo hace, supongo que es una de las consecuencias de vivir en las nubes e idealizar absolutamente todo, algo que Betty no hace jamás. Y ahí está su efecto secundario: a veces hay que idealizar, hay que dejarse llevar y creer, porque la realidad, aceptémoslo, es insulsa y aburri...

Por unos centímetros de piel

Mi amiga Betty Boop (sí, otro personaje más para acordarse) no sólo es linda e inteligente sino que fue dotada de un cuerpo del cual alardear; específicamente, de una delantera envidiable. Y obviamente se lleva las miradas de más de un macho poco disimulado cuando camina por la calle. ¿Está mal eso? No, tengo que confesar que yo, como todos, miro tipos por la calle (no les miro las tetas, pero se entiende), y si la cosa se quedara en eso, en mirar y nada más, estaría todo bien. Estaríamos todos mirándonos, como pasa siempre, inevitablemente. Pero no. A varios individuos con los testículos mal puestos se les ocurrió que por ser tan machos y pijudos estaba bien aprovecharse de ella. Y ustedes pensarán que violaron a mi amiga, pero hoy en día no hace falta llegar a tales extremos para decir que fue acosada. Una vez, un colectivero la mantuvo "cautiva" encima del vehículo, sola, por unos minutos, negándole bajar a menos de que ella le pasara su celular (y eso fue lo más dulce q...

La propensión a la catástrofe

Situación 1 Un lunes hace dos semanas, me encontraba tranquila estudiando en mi pieza cuando sonó el teléfono. Papá no estaba así que corrí a atender. Era del trabajo de mi viejo.  (yo) -No, no se encuentra en este momento. (la mujer) -Ah, era para ver como estaba... -... Si quiere puede llamar más tarde... -Sí, como está fracturado... Entonces llamo más tarde. Gracias, hasta luego. (le hablo al tu-tu-tu del teléfono) -... qué carajos?  Media hora después otro colega lo llama "para ver cómo está". Mientras tanto, llamo y llamo a su celular y nadie responde. Pero entonces entra al departamento. Papá, qué, qué paso? Honestamente esperaba verlo llegar con muletas y un yeso de pierna entera. Por suerte parecía ileso. - (mueca de infinita resignación) me disloqué la muñeca en el colectivo. No, no lo empujaron, no se cayó, no se quebró un hueso. El bondi dobló y el muy inteligento se dislocó la muñeca agarrándose de un caño.  Situación 2 ...

Momento minita #3

(dos seguidos, tengo miedo) Todo comenzó con la intro de Twentieth century fox . En realidad empezó con un sorteo de entradas para ir a ver a la Bomba de Tiempo . No, empezó con un pibe que conoció Anna White por ahí y al que se le ocurrió invitarla a salir una noche de sábado. No importa, la cuestión es que, hará dos semanas, Anna se ganó las dos entradas y en un acto solemne me invitó a acompañarla a ver a dicha banda el domingo del finde largo. O sea, ayer. Lo que yo no estaba enterada es que el día anterior ella salió con el chico x. Y créanme cuando les digo que Anna no piensa con el sistema nervioso, piensa con la genitalia. Cuestión que se borró toda la noche y reapareció (toda resacosa por supuesto) a las 10 de la mañana en su casa. La madre de Anna no es de ésas que asumen el síndrome de nido vacío así que prácticamente la encadenó a su cuarto hasta el fin de los días (o del fin de semana), oídos sordos a cualquier tipo de insistencia. Por consiguiente yo me quedé sin aco...

Instantánea #4: descalza

Tengo los pies helados, lo que se volvió costumbre. No, no me molesta, estoy observando un hecho nada más. Sólo me molesta cuando me meto a la ducha y el agua está tan caliente y los pies están tan fríos que el contraste me hace doler. Pero pasa. Como todo. Desde que empezó este año constaté precisamente eso: que lo único constante es el cambio. Cuando se me fueron yendo de las manos ciertas cosas de mi vida que pensaba, no sé si eternas, pero al menos más sólidas, primero tuve bronca. Después tristeza. Después me quise aferrar a esperanzas estúpidas. Después me sentí una estúpida. Y finalmente mandé todo al carajo para quedarme con una sola sensación: el desencanto. El desencanto, para mí, es caer en la cuenta de esto: que vendrán cosas maravillosas, y se irán, y volverán otras, y así hasta el fin de los tiempos o hasta que alguno de mis órganos vitales decida tomarse un descansito que desenchufe al resto del cuerpo. No soy tan pesimista pero tampoco tan optimista. Es esperanzador ...

Respuestas

M.E. no sólo me sacó una sonrisa contestando mis preguntas sino que me planteó otras y no puedo dejar de responderle a una bloguera tan querida como ella. Así que acá están.  1 - ¿En dónde, con qué, con quién, gracias a qué se concreta esa  nebulosa  que todos tenemos en nuestras mentes?  Estoy pensando. Tengo demasiadas nebulosas para concretar y todavía sigo pensando en cuál es la dirección de esta pregunta. Creo que mi nebulosa más íntima se concreta en esos días en los que, por pequeñas cositas al azar y por estar de buen humor, me siento mucho más cerca de esa persona que quiero ser. Igualmente sigo desconcertada por la pregunta, jajaj. 2 - ¿Algo que te afirme en los momentos donde creías que estabas/ creés que estás en la lona?  Pensar en mis grandes objetivos, mis pasiones, conectarme con ese lado mío que sabe que si quiero, puedo.  3 - ¿ Principal valor a destacar en los otros y en vos mismo?  La autenticidad. No importa cómo es que e...

Un premio!

La maravillosa Sophie  me hizo acreedora de este premiodeblog  que me gusta porque no tiene imágenes extrañas (y no estoy obligada a ponerlas en la columna) y además tiene preguntitas lindas. Por el otro lado hace días que llevo la misma rutina insulsa de mirar fijo a la hoja en blanco que me ofrece Blogger para explayarme y sólo se me ocurren textos a medio cocinar que me dejan más frustrada como autora que antes. Así que vengo a redimirme y hablar sobre mí. Iuju, qué divertido.  Acá están las reglas! (chiquitas porque son la parte aburrida) Normas Best Blog:  - Nombrar y agradecer al blog que te concedió el premio. - Contar 11 cosas sobre ti.  - Responder al cuestionario y dejar uno nuevo.  - Nominar a otros 11 blogs de reciente creación o con menos de 200 seguidores.  - Visitar al resto de blogs premiados junto al nuestro.  - Informar a todos los blogs del premio que le has otorgado.  Ahora las 11 cosas sobre mí. Admiro a much...

Forcejear entre el sopor, el dolor y la compostura

(Continúa el finde de ironías universales) Toco el timbre. Es de noche y no es que me fascina estar parada en la calle cagada de frío, así que toco de nuevo el timbre. El Negro está tocando el piano, lo escucho, escucho la canción que toca siempre, sé que están en el living, pero no me abren. Así que llamo. "Estoy en la puerta, boludo". Dos segundos después mi amigo viene a abrirme la reja. Saludos respectivos y me informa que nos falta esperar a una más. "Pasá, dale". Entro al living para encontrarme al Negro ahí parado, con otro más de los chicos. La ecuación se resuelve solita en mi mente. Ahí está, sentado al piano el hijo de puta, con un pulover que no le ví nunca, mostrándome la nuca mientras se concentra en las teclas y en el sonido embriagador. Se sabe que tengo una debilidad por los pianos . Le toco el hombro y me saluda. No pasa más que eso. Me acomodo temporalmente en el sillón y el Negro se me sienta al lado. Charlamos mientras el pibe cruza dos o tre...

Y ahora qué?

Mi sonrisa no es la más linda, o la más luminosa, pero yo sonrío y me acerco a él y, cual espejo, me espera sonriente cruzando la calle. Nos abrazamos. Su melena me tapa los ojos y siento su olor a guitarra. Probablemente no sea ése el olor de las guitarras, pero, desde que lo conozco, las guitarras huelen a él.  Chistes y preguntas obligadas mientras nos metemos por la boca del subte a las entrañas de Buenos Aires. ¿Qué tal la facultad? ¿Tu vida? ¿La banda? ¿Los parciales? Me cuelgo de su brazo mientras bajamos la escalera, como siempre, como si nada. Nos sentamos a esperar y terminamos de ponernos al día con lo más importante. Ahí llegan las preguntas capciosas. -Los chicos? - Pregunto yo, con cautela. Justo llega el subte y nos acomodamos en las butacas. La pregunta quedó interrumpida, pero él redobla la apuesta: - Me enteré de que vas al cumpleaños de el pibe . Yo no les conté esto, pero precisamente el día que escribí Naipes , fue cuando el susodicho decidió hacer u...

Naipes

Toma tiempo construir la casita, mantenerla erguida mientras tus dedos bastante torpes tratan de seguir apilando cartas en forma de toldo, unas sobre otras. La fábula consiste, como siempre, en que viene el viento y la tira abajo.  Y él es el viento. Vos sos el viento. Sé que te prometí que no te iba a hablar más así, pero, para qué fingir, si te hablo en mi cabeza todo el tiempo. Si te veo cerca todo el tiempo.  Sé que también te relacioné mecánicamente con el "no verte más". Sé que lo hacés con tus mejores intenciones, esto de invitarme a que me junte con vos y con mis amigos y con tus nuevas amiguitas de la facultad . Pero tenés que saber que tus buenas intenciones no son nada. Que no me hacés bien incluyéndome en tu vida. Y que tampoco nunca te voy a perdonar que te hayas llevado todo. Porque te llevaste todo y lo sabés: te llevaste nuestra relación, te llevaste los amigos, te llevaste los lugares y los recuerdos, que no puedo volver a pisar o tocar porque termin...

Anna

Anna White y yo somos amigas por intervalo. Ella es una de esas personas que querés tener cerca; se podría adaptar al estereotipo de la boluda-amada-por-todos pero a su vez tiene un lado hippie y profundo que me hace estimarla mucho más. Hay años que somos amigas, años que no nos hablamos, y este año parece ser por fin la consagración de una amistad que se viene gestando desde hace mucho y por fin encontró ese  lugar en común: a pesar de todas las diferencias, nos pasan las mismas cosas. Pero distintas. Ella, con los pibes, una vez que consiguió lo que quiere , ya se aburrió. Yo, todo lo contrario. Ella cuando consigue un amigo, lo cuida y lo mantiene. Y yo, cuando me aburro de ese amigo, no digo que lo tiro a la basura pero pierdo el interés y ya la cosa perdió la gracia, lo descuido. Ella es de las minas adictas a coger (y con esto mi blog se declaró straight forward en el tema, no voy a disfrazarlo con términos bonitos) y, para mí, coger está entre mis últimas prioridades cu...

Tres años y medio

"No voy a llorar. NO VOY A LLORAR".  Me lo repito en voz alta. Es que hace 5 días que estoy sin mi novio, mi mejor amigo, mi sostén en mil aspectos, lo que yo había creído era mi compañero de vida. No, nunca pensé que fuese "el amor de mi vida" ni nada por el estilo, pero tampoco pensé que la separación iba a ser ahora, YA. Nunca lo vi venir, y acá estoy. Él se quiso separar de mí. Yo tenía esa sensación de que nada era lo mismo (tres años fueron, tres y medio en realidad), pero traté de mejorar las cosas, y al mismo tiempo me oculté a mí misma que cortar era inminente. No quiero escribir mucho al respecto porque estoy destruída, sobre todo después de hablar con él ayer y que me diga que "me gustaría decir que me siento igual, pero no me siento así", y llorar. A la noche. En mi cama. Como una canilla abierta.  Es decir, no quiero llorar más. Terminamos todo "en buenos términos". No había otra forma de hacerlo, nunca nos peleamos, nunc...

Empezar

Linda mañana para ir al centro. O también para atravesar la tundra y cazar osos. Qué se yo. El día se despierta fresco y yo lo arranco escuchando mi banda favorita en el mundo. Hoy tengo mi primera clase en el nuevo curso de francés al que me anoté, y estoy entusiasmadísima. Todavía en la cama me llega un mensaje de una amiga, reportándome que se acaba de despertar por el ruido del festejo que la promoción de este año está haciendo con motivo del primer día de clases. Muy loco pensar que hace un año estaba yo en la misma situación. Es bastante extraño que las clases empiezan un día como hoy y ni yo ni mis amigos estamos ahí. Mientras me acostumbro a esa idea me repito mi mantra de estos últimos años. "Terminar la escuela, empezar la facultad".  Sobre todo eso, empezar la facultad. Y vuelvo a la especie de terror que me empezó ayer. Honestamente pensé que el día de empezar la facultad  estaba prácticamente enterrado en el futuro. Tu entorno se pasa todo el último año de...