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Mostrando las entradas etiquetadas como Anti

Alguien más (apogeo)

"Esto sólo se puede salvar con un beso, y lo sabés". No, no me convertí en una princesa de Disney, a dios gracias. Pero era mi manotazo de ahogado para salvar la situación. Tenía al flaco adelante, mirando el piso con una mueca que daba lástima de verdad , un cóctel de arrepentimiento, odio propio, verguenza, humillación... dudo haber visto a otra persona así en la vida. "Ya sabés que lo único que la puede remontar es un buen beso. Lo único".  Y como siempre me engancho con idiotas, lo besé. *sonidito de rewind* Al final de este post , en una forma cuasi cínica despojada de todo tipo de influencias subjetivas, planteé mi mayor problema con respecto a Improbable: que mientras tanto yo pensaba en alguien más. En realidad, el problema radicaba en que yo no podía tolerar semejante nivel de desorden mental. Aunque no lo crean, tomé muy en cuenta los comentarios de todos ustedes y, como buena futura científica decidí hacer lo único que tenía sentido: compar...

La intolerante #7: "esos forros"

Es esa estirpe de gente chota que va evolucionando a lo largo del tiempo, obviamente a la par de la vida de uno que también evoluciona, lamentablemente, porque nos movemos paralelos y eso hace que cada vez sea más engorrosa la presencia ocasional de estos seres del horror, que se encarnan, en la tierna infancia, en el compañerito (o compañerita, mucho peor) de mierda que comienza el estallido para que los otros, más niños del demonio, se rían de vos porque "te gusta leer". Crecen y se convierten en los muy hijos de puta felicitados y hasta alabados cuando aprueban una materia en febrero "con el sudor de su frente" mientras pasaron todo el año rascándose a mil manos y colgándose de otros; como vos, siguen viviendo y vuelven a hacerse presentes en esa mirada despectiva cuando decis que esa música me parece una cagada, como si fueran los putos dueños de la verdad, pero lo peor, lo peor y lo que verdaderamente me da ganas de prepararles con mucho amor una bomba molotov ...

Vacaciones desenterradas

Hoy me pasó algo curioso. Volvía de comprar una cosa, y veo en la puerta de mi edificio, el de acá en la costa, a dos flacos sentados en los escalones de entrada. Uno me mira fijo. Yo venía embalada y en dos segundos crucé la puerta y cerré, y en eso lo veo, a través del vidrio, que se da vuelta a mirarme. Volvemos a hacer contacto visual, pero no fue suficiente. Me di vuelta y seguí mi camino. Cerré la puerta del ascensor y me cayó todo en la cabeza, como si se hubiera desbloqueado un capítulo difuso de mi vida y ahora estuviera en todas partes. Era Imanol. Recuerdo su nombre perfectamente porque era rarísimo y me llamaba mucho la atención, a pesar de que era tan chica cuando lo conocí. Por esas épocas tendría 8 años y él unos doce, ambos veraneábamos en ese mismo edificio, y el panorama era muy diferente al de hoy, en el que no tengo conocidos en esta playa (y los que tengo, me caen muy pero muy mal). Los recuerdos de los veranos siguientes opacarían a esas vacaciones geniale...

Laboratorio social

Yo venía estudiando francés con una profe particular hacía años, pero el método no me resultaba. Entonces decidí inscribirme a una cultural que me queda en la otra punta del mundo pero es, teóricamente, la mejor en toda la ciudad. Fui esperando nivel, pero me encontré, además, con otra cosa que me atrajo desde el principio: mucha gente, muy diferente a lo que estoy acostumbrada, encerrada por tres horas en el mismo cuarto, sacando a la luz su personalidad. Y como ya estaba acostumbrada a hacerlo en el colegio, lo hice también con ellos: los estudié a fondo, los personajes que cada uno constituye, y resulta que me encontré con una mina de oro. Ellos son estereotipos de los que sólo había escuchado hablar, pero tuve la oportunidad de verlos en su hábitat natural. Así es como desarrollé el "laboratorio social", y aquí les presento mis conclusiones. Muy darwiniano todo.  Mis compañeros de francés son... Maxi: Cuarentón que se aferra desesperadamente a sus treintimuchos, po...

El irresistible P

Siempre que charlamos largo y tendido con Anna White eventualmente P sale a colación. Y una vez dicho su nombre, es automático. "Ay, qué hermoso que es". Porque esa es la verdad de P: él es el compañero hermoso, perfecto, absolutamente devorable con el que cursé todas y cada una de mis materias del curso de ingreso. Y hay otra cosa sobre P: así de hermoso como se ve... no tiene nada de atractivo. En mi primera clase de química del año me senté al lado de una chica. Charlamos un rato y me intrigó que guardara un asiento con tanto recelo así que le pregunté por qué. Y me respondió que un amigo de ella estaba por llegar. No resonó mucho ese pequeño dato hasta que al final el amigo apareció. Ahí estaba: alto, ojos marrón claro, una sonrisa digna de publicidad de dentifrico y una voz grave y seductora que se presentó a sí misma como "P, hola". Le respondí el saludo y de algún modo terminamos hablando de nuestros horarios. ¡Mis tres materias coincidían con las suyas! ...

Apoptosis

Me desperté pensando en apoptosis. Sonaba bycicle , ese absurdo nombre para un ringtone x del celular, y ese absurdo ringtone x que me veo obligada a poner para no estigmatizar una de mis canciones favoritas, obligándola a ser ese espantoso sonido que me dice "otro día más, dale, mové el culo y despertate de una vez". Vuelvo a estampar mi cara contra la almohada, que huele a "dale, mové el culo y cambiá las sábanas de una vez", y pienso en apoptosis. Si tan sólo fuera una célula. Rechina la puerta de mi habitación en penumbras y entra mi viejo: "dale que ya es hora". Otro que me pide que mueva el culo. La solución sería la apoptosis, pero claro que no soy una célula, claro que no me puedo bipartir así nomás. El uniforme me está esperando arriba de la cómoda, como si me sonriera burlonamente. Me lo calzo con parsimonia mientras se escucha el chisporroteo de la ducha atravesando la pared. Repto hasta la cocina con los ojos dormidos y la mente todavía fija e...

Matera social

Soy argentina. Y no me gusta el mate. Sépanlo, y no me condenen. En mi casa se toma café, esa es la realidad (tampoco me gustaba el café hasta hace muy poco, esa es otra historia igual).  He pasado los últimos años de mi vida juntándome con amigos y negándome al mate. Y no es asco de la bombilla o esas cosas de minita, sino que duh, mi paladar es muy inocente y lo amargo lo espanta. Hasta que empecé a matear socialmente. Primero fue en la facu, un compañero trajo el termo y me hice la matera profesional y cuando me dio la bebida infernalmente amarga no pude disimular la cara de "mis papilas gustativas corrieron a purgarse".  Pero ahora, y después de insistencia de parte de Van Gogh, soy matera social.  Es verdad que tomo mate, pero no me llamaría a mí misma matera. Soy una... matera social! Salimos con amigos, tomamos mate... y obviamente que el mío es la azucarera con dos cucharaditas de yerba.  Y cerraré contándoles que, después de El finde minita (e...

Parece que esta vez no me importa de verdad

Todavía me acuerdo del día en el que íbamos juntas sentadas en el micro, camino a natación, y a J le conté mi secreto más preciado: que me gustaba el chico-ojos-de-huevo que se sentaba a mi izquierda y me pedía los lápices. Todavía puedo sentir los ojos de todos mis compañeros encima mío en el momento en el que J decide gritar a los cuatro vientos que estoy puerilmente enamorada de Ojos de huevo, mientras esperamos para que nos dejen pasar al natatorio. Veo los azulejos blancos del pasillo del club al que nos llevaban, veo las dos filas (nenas y varones), escucho las risas desde atrás y desde adelante y me veo a mí misma -una masa amorfa de cachetes, con media cabeza enfundada en un gorro de lycra que me tira del pelo y me queda medio chico- tirándole del brazo a J y preguntándole por qué lo dijo, mientras evito la mirada huevosa que sé  que está clavada en mí con una sonrisa burlona-mitad de leche, mitad nuevita. Me acuerdo de que nos abrieron la puerta para pasar a la pileta y l...

Anti

No esperaba que mi vida terminara asi. De verdad, no esperaba terminar charlando con mi cuñada por chat un viernes a las 00:26 de la mañana sobre qué nos vamos a poner para la despedida de soltera . Porque es lo que menos hubiera creido de alguien tan pero tan anti como yo. Mi punto débil, mi talón de aquiles, mi kriptonita y demás formas de catalogar lo que peor se me da en la vida: las relaciones sociales. Cuando era más chica creía que estaba desarrollando mi habilidad social porque me sentía extrovertida:| me hablaba con un monton de gente y a esa gente parecía agradarle. Todo resultó ser una ilusion optica creada por la combinacion del boom de facebook y la explosion de mi pubertad. Así que me creí que era una mina "social", hasta que los efectos sedativos del boom se fueron calmando, y yo me encontré en una realidad que no había previsto: no era tan buena rodeándome de gente. Y sigo careciendo de esa virtud. No soy linda. No soy copada. No tengo la sonrisa contagios...