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Mostrando las entradas etiquetadas como UBA

Alguien más (decadencia)

La primera parte de esta historia la leés acá , y la segunda, acá . Fuimos al Abasto, ese shopping precioso de capital que siempre me gustó. El proceso de salir de mi casa a encontrármelo fue tortuoso. La expectativa por finalmente  salir con él y que "se dé lo que quedó pendiente",  en el camino, se fue convirtiendo en nervios y preguntas y ganitas de darme vuelta y volver a casa corriendo. Tenés que ver. Tenés que sacarte la duda, tenés que probar. Si siempre estuvo todo más que bien con él, por qué no hoy? Bueno pero si funciona, qué hago? Y el verano? Lo sigo viendo? Y con Improbable qué hago? No lo veo más? Me quedo con alguien que ni conozco? Por fin llego. Lo encuentro. Compramos entradas para una función dentro de una hora. Nos sentamos a charlar para matar el tiempo: cosas de la facultad, de nuestros amigos, de la vida en general. Hasta que me atacó el primer pensamiento honestidad brutal de la tarde, ese que no pude ignorar a pesar de que quería, realment...

Alguien más (interludio)

Esta historia tiene sentido si leés primero acá . -Salgamos. Tengo que concederle a Alguien Más el premio al mejor esfuerzo. Puso sus mejores intenciones en armar el esqueleto de todo lo que (a esa altura) podíamos llegar a ser. No hubo un día en el cual no me haya preguntado cómo estaba. Me toleró en crisis de odio y desesperación facultativas, cuando tenía sueño, o hambre, o aburrimiento. Nunca me negó una sonrisa. Y cuando fue el momento de salir, se puso las pilas. Empezó a tantearme con una película que ambos queríamos ver, me lo recordó "inocentemente" varias veces, y esperó a que termine de preparar y rendir el final que me quedaba para vernos. Sí, fue un santo. Pero... Pero digamos que podés poner garra y sudor en crear la estructura, pero cuando no hay nada adentro, no sirve de nada. Paso a explicar. Él prometió, semanas antes de la salida , acompañarme a buscar una nota, una nota jugada que no sabía si iba a obtener. Camino a la f...

Alguien más (apogeo)

"Esto sólo se puede salvar con un beso, y lo sabés". No, no me convertí en una princesa de Disney, a dios gracias. Pero era mi manotazo de ahogado para salvar la situación. Tenía al flaco adelante, mirando el piso con una mueca que daba lástima de verdad , un cóctel de arrepentimiento, odio propio, verguenza, humillación... dudo haber visto a otra persona así en la vida. "Ya sabés que lo único que la puede remontar es un buen beso. Lo único".  Y como siempre me engancho con idiotas, lo besé. *sonidito de rewind* Al final de este post , en una forma cuasi cínica despojada de todo tipo de influencias subjetivas, planteé mi mayor problema con respecto a Improbable: que mientras tanto yo pensaba en alguien más. En realidad, el problema radicaba en que yo no podía tolerar semejante nivel de desorden mental. Aunque no lo crean, tomé muy en cuenta los comentarios de todos ustedes y, como buena futura científica decidí hacer lo único que tenía sentido: compar...

11 cosas que aprendí en la UBA

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Hace un par de días terminé el primer cuatrimestre de mi carrera en la Universidad de Buenos Aires, y debo decir que todas las expectativas que hacía años venía acumulando sobre esta etapa, así, irreales como eran, superinfladas, los sueños desbocados de una piba que odia el secundario, bueno... se cumplieron y con creces. Estoy feliz. Pero sobre todo estoy feliz de tener la abstracción de poder decir estoy satisfecha a pesar de todo lo que sufrí. Porque, posta, se pensaban que no había sufrido? Já. Mi último final se fue con un flamante 8. Incluso de pensarlo me dan ganas de bailar estúpidamente. Prepararlo fue la experiencia más tortuosa de mi existencia. La sensación de hormigueo en todo el cuerpo porque necesitás levantarte de la silla, o la eterna desesperación de sentir el cerebro como un vaso de agua que desborda a medida avanzás en los temas, es un asco. Y me conocen. Yo tengo la ligera tendencia a exagerar. Así que mi semana se puede resumir en esto: Dos días antes...

De cómo no puedo evitar enamorarme

El único precedente fue uno que llegaba, abría la puerta e inundaba la habitación con su perfume... pero no se compara con esta magnitud. Además, desde el principio no hubo dudas, desde el momento en el que lo registré, veinteañero, sentado al lado de su colega, escuchándola hablar sin emitir palabra con la mirada entornada en señal de respeto. Cuando por fin abrió la boca no hizo más que inflar el esbozo de idea que ya tenía en la cabeza sobre él: la voz grave, los modos, y por sobre todo la sonrisa deslumbrante que acompañó a sus palabras de ánimo y complicidad. A esa altura la idea ya estaba clara en mi cabeza: mierda, qué bueno que está este tipo. Y mientras llegaba a esa conclusión, él se daba vuelta a anotar lo que sería el primero de tantos... ejercicios de matemática. Así es. Tanto como odio ir a las clases, tanto me gusta el profesor. Carajo. La mayoría del tiempo puedo contemplarlo sin quedar en ridículo; su barba morocha, su cuerpo esbelto que se pone sutilmente e...

Bendita asociación

Lo que distingue al ser humano como tal, es, entre muchas otras cualidades, su capacidad de asociación. Cómo olvidarla, si no hay día que no la usemos. Recuerdos, aprendizajes, melodías, esos olores que aparecen para transportarnos, y toneladas de clichés similares. La cara bonita de la asociación. Pero (todos sabían que venía un pero , vamos, es mi blog ) también le salen unos cuantos tiros por la culata a los seres humanos con el temita de la asociación. Y como bien saben, yo soy un ser humano perseguido por la desgracia cotidiana, y hay veces que no puedo más que asociar para el culo. Lisa y llanamente para el culo. ¿Vieron que el conocimiento es para siempre? Bueno, la asociación también. ¿Para qué tanta introducción? Hace un par de semanas empecé a cursar en la UBA para bioquímica, y cómo no, tengo millones de caras que registrar. No soy mala en la tarea, de hecho hay gente que observo porque sé que cursan varias materias conmigo, y más de una vez me he presentado del modo má...

Febrero 2015

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Como se convertirá en tradición, todas las primeras semanas de cada mes  (aunque esta vez se me pasó)  voy a publicar mi lista de obsesiones/recomendaciones/cosas lindas del mes anterior. Sírvanse ustedes mismos. Libro:   E l atlas de las nubes. Libro que instantáneamente entró a mi exclusiva lista de favoritos, porque nunca leí nada igual. Es una de esas historias que te dejan pensando en el universo que proponen y sin darte cuenta estás en la cola del supermercado o en la ducha y te sentís más parte de ese mundo que de la realidad cotidiana. Música:   Tightrope de Janelle Monáe que se me atornilló al cerebro por semanas.  Serie:  terminó la primera temporada de How to get away with murder y no sé qué voy a hacer hasta el invierno que sale de nuevo.  Película:  vieron que Relatos Salvajes no ganó el Oscar? todo mal. A mí me encantó.  Proyecto: aprovechando mis últimos días de libertad, me senté a coser y fui feliz. M...

Verano (o el post más cursi de toda la historia)

El verano arrancó allá en agosto. Todos los años empieza con esa sensación, que no es un aroma ni una brisa; es un cambio sutil de temperatura que te acaricia la piel, una leve saturación de los colores del mundo. Que da ganas de desabrigarse y de acostarse en el pasto y de besar labios y de sonreír un poco más. Ese año no fue excepción. Al tiempo que empezaba a ser realmente consciente de esa sensación liberadora que siempre me trae un poquito de felicidad, los eventos cósmicos (o azarosos, ya a este punto da igual) se desencadenaron. Allá casi por septiembre fue cuando el pibe  decidió que nos encontremos nuevamente. Y pasó lo que tenía que pasar con nuestra historia, que, por suerte, aún no conoce de puntos finales. A medida despuntó la primavera los días se fueron embelleciendo en todo sentido. La segunda mitad del año pasado fue la mejor época facultativa para mí, podría decir. Cursaba poco. Cada día me despertaba con el sol y el viaje hasta Ciudad era (bondis llenos y ...

Infinito 2014

“Demasiado tarde, siempre, porque aunque hiciéramos tantas veces el amor la felicidad tenía que ser otra cosa, algo quizá más triste que esta paz y este placer, un aire como de unicornio o isla, una caída interminable en la inmovilidad” - JC No quiero hacer mucho balance del año. Este textito de apertura y cierre me recuerda demasiado a mis días de secundaria. Donde (paradójicamente) creía que el año siguiente sería diferente  y nada más era un espejo avanzado reflejando el año anterior. Por primera vez no siento necesidad de "balancear nada" porque sé que esta especie de año sigue, aunque cambie el número, ya que el 2014 me trajo la mejor de las libertades: la facultad, que seguirá en el '15. Y sé que un año es mucho más que eso, pero por qué negarlo, la bella UBA cambió mi vida y mi percepción, me cambió por dentro, me despojó de prejuicios y de molestias, me obligó a aceptar el incordio, a vencer esos caprichos que me asaltan (tal vez demasiado seguido) y la lista ...

Ciudad Universitaria: último día

Más de un mes hace que terminé la facultad, que me despedí de ciudad universitaria, los dos bloques de cemento que fueron mi amor y mi tedio por ocho meses tanto fascinantes como exasperantes como intimidantes. Los pasé, y puedo decir que terminé el ciclo básico común, ese purgatorio al que te somete la UBA para una vez sobrevivirlo pasar a formar parte de sus filas, ese eterno diálogo de "estudio bioquímica, bueno, no... estoy en el cbc", declarándote transeúnte en ese limbo entre la secundaria y la verdadera facultad, esa brecha en la que todos estamos mezclados y homogeneizados. Mis expectativas eran diferentes, esperaba, mínimo, hacerme UN amigo, pero no, no conecté con ninguno de esos seres aleatorios. Tampoco lo sentí como una carga masiva... estudié, tuve unas dos semanas del horror en todo el año, pero no siento que merezca estas vacaciones gigantes que me tocaron. Para alguien tan activa como yo, me siento bastante inútil. Pero no importa: dos mil quince, facultad d...

Homónimo/Hoyuelos/lo que quiero ver

Estábame hace unos meses en el agujero llamado autoestima baja ineludible en el que la repentina ausencia de el pibe me había dejado, y me agarró el estúpido ataque (sí, ese que nos ganamos por nuestra inherente condición humana y nuestra bendita capacidad de asociación) de creer que todo pasa por algo.  Creencia sostenida por sus afines y apedreada por sus detractores, entre los que me incluía, hasta que me vi en un lugar tan autolastimoso (esa palabra creo que la acabo de inventar) que decidí agarrarme a la primera esperanza que se me cruzó por el camino: el destino. Acá hago una pausa para que mi yo recuperada de este percance se dé una palmadita en la espalda a sí misma en señal de orgullo.  Por esos días fue que apareció P, y se convirtió en una historia más larga de lo que creí que iba a ser ( la tienen acá ), pero no fue el único en ser malinterpretado por mi penoso subconsciente como una señal de algún mandamás de que mi vida estaba en buen camino. También estuvo...

La intolerante #6: n'importe quoi

Sigo sin tolerar a la gente del bondi. El "reencuentro" que mis ex compañeros están arreglando. El frosting para cupcakes que consiste en manteca y azúcar impalpable y creo que si veo un gramo más de esa mierda me internan por hiperglucemia. La "tierna" idea de hacer cupcakes para mi cumpleaños, que tomaron un día de hornear y un día de decorar. Los parciales del pibe que me impiden verlo. Sigo sin tolerar a la gente hija de puta del colectivo. La maldita madame examinadora del exámen de francés que no me tiraba una puta ayuda mientras yo llenaba el incómodo silencio con "eeeh..."s y "aaah..."s. El cbc (AH NO PARÁ, ES VERDAD QUE TERMINÉ EL CBC) así que tachalo de la lista. Que me ardan los ojos. Tengo miedo. Una conocida que también estudia en la facultad de farmacia me confesó que su astigmatismo (o miopía o estrabismo, nunca sé) aumentó dos puntos cada ojo desde que está en la UBA. Realmente, temo. Que ya haya pasado mi cumpl...

Imágenes

Pienso en la memoria. Pienso demasiado en el hecho de pensar. La verdad es que pienso siempre, pero en ese automático de vivir, y sólo me detengo a pensar en los viajes. Haciendo cuentas, viajo varias horas todos los días, pero a pesar de andar sobre ruedas, me gusta porque me detengo. Siempre viví lejos de todo y aprendí a ver el vaso medio lleno (o el bondi medio vacío, digamos, para no hacer economía en metáforas tontas). Siempre pienso en la memoria. En ese instante que queda grabado. Yo, como todo el resto, supongo, recuerdo la cadena de los hechos y a veces hasta las frases dichas o los movimientos, pero es una especie de conversación conmigo en la que me relato lo que pasó. Cada vez que recurro a un recuerdo (o se aparece involuntario en la pantalla de la cabeza), es el momento, el que simplemente se materializa por un instante adelante de mis ojos. Uno de todos los momentos que forman ese recuerdo, uno que nunca elegí. Un golpe de vista me queda, una impresión. Trato de con...

Recta final

Viernes. Me vengo imaginando hace semanas este viernes. Tengo la ligera impresión de que este viernes es el umbral del futuro, y qué estupidez, todo el tiempo estamos ahí, pero ponerle fecha concreta es tentador, me deja expresar ese lado tan controlador mío. Cuestión que este viernes en realidad ningún futuro empieza, pero se condensan cosas interesantes: por fin rindo francés, por fin me entero la nota de mi último parcial del ciclo básico común, por fin -esperemos- pongo ambos pies sobre la facultad de Farmacia y Bioquímica, aunque no literalmente, claro, no me voy a hacer el viaje hasta allá sólo para apoyar los pies e irme y así concretar un ritual. Tendré problemitas, pero no es para tanto. Tengo la idea de que "dejo de estudiar" este viernes, cuando no voy a dejar de hacerlo (chispas!) porque me queda inglés para diciembre, y aguante yo y todas las actividades extra que me gusta hacer. Si quisiéramos hablar de umbrales tendríamos que contar el martes que viene porque...

El irresistible P

Siempre que charlamos largo y tendido con Anna White eventualmente P sale a colación. Y una vez dicho su nombre, es automático. "Ay, qué hermoso que es". Porque esa es la verdad de P: él es el compañero hermoso, perfecto, absolutamente devorable con el que cursé todas y cada una de mis materias del curso de ingreso. Y hay otra cosa sobre P: así de hermoso como se ve... no tiene nada de atractivo. En mi primera clase de química del año me senté al lado de una chica. Charlamos un rato y me intrigó que guardara un asiento con tanto recelo así que le pregunté por qué. Y me respondió que un amigo de ella estaba por llegar. No resonó mucho ese pequeño dato hasta que al final el amigo apareció. Ahí estaba: alto, ojos marrón claro, una sonrisa digna de publicidad de dentifrico y una voz grave y seductora que se presentó a sí misma como "P, hola". Le respondí el saludo y de algún modo terminamos hablando de nuestros horarios. ¡Mis tres materias coincidían con las suyas! ...

La intolerante #5: Violenta

Setiembre. Setiembre me violenta. Me violenta como vistes, vistes? Vistes me vuelve LOCA, me da ganas de sacudir a la persona hasta que se quede muda de eses para siempre . Otra que me violenta es sobre todo. O sobretodo. Chicos, sobre todo con espacio no es lo mismo que un sobretodo . Bueno, ok, me calmo. Que nunca, nunca, nunca sé en qué bolsillo guardé el celular, y camino por la calle tocándome la panza y revolviendo la mochila compulsivamente para descubrir que estaba en el bolsillo del pantalón. Eso me pone violenta. La SUBE  también . Tiene esa cualidad de pasar desapercibida... una vez que encontré el celular, me pongo a revolver de nuevo la mochila a ver si la encuentro, y donde estaba? En la billetera. No era tan complicado.  La gente forra en el colectivo que está bien cómoda y bien agarradita TAPANDO LA MITAD DEL PASILLO y no tiene la amabilidad de correrse para atrás donde está  vacío  pero tampoco tiene la amabilidad de DEJARTE PASAR para que v...

Apoptosis

Me desperté pensando en apoptosis. Sonaba bycicle , ese absurdo nombre para un ringtone x del celular, y ese absurdo ringtone x que me veo obligada a poner para no estigmatizar una de mis canciones favoritas, obligándola a ser ese espantoso sonido que me dice "otro día más, dale, mové el culo y despertate de una vez". Vuelvo a estampar mi cara contra la almohada, que huele a "dale, mové el culo y cambiá las sábanas de una vez", y pienso en apoptosis. Si tan sólo fuera una célula. Rechina la puerta de mi habitación en penumbras y entra mi viejo: "dale que ya es hora". Otro que me pide que mueva el culo. La solución sería la apoptosis, pero claro que no soy una célula, claro que no me puedo bipartir así nomás. El uniforme me está esperando arriba de la cómoda, como si me sonriera burlonamente. Me lo calzo con parsimonia mientras se escucha el chisporroteo de la ducha atravesando la pared. Repto hasta la cocina con los ojos dormidos y la mente todavía fija e...

Hasta siempre y gracias por todo

Rubia Syndrome promocionó su última materia y entró a su carrera. Consecuencia obvia: ya no nos vemos más. Mediante la presente, y sabiendo que nunca las recibirá, le dedicaré unas palabras. Rubia Syndrome: te voy a extrañar. Me alegrabas las mañana cuando llegabas con tu ropa de marca y tu tacita térmica, quejándote de que no entraba en el portavasos del auto. Nunca voy a olvidar el día que solucionaste ese problema, no cambiando la tacita, sino cambiando el auto*.  Siempre serás para mí una víctima del sistema, que te hacía esperar diez minutos el colectivo y vos ya te exasperabas.  Recordaré con cariño las clases en las que me contabas que tu novio quería más a su auto que a vos, o los infinitos errores de ortografía que encontré esa vez que fotocopié tus apuntes.  Vas a quedarte en mis recuerdos como la chica que sabía menos de fútbol que yo misma, dada aquella vez en la que te expliqué cómo funcionaba el fixture del mundial (tampoco era tan jodido, había que seguir...

5/6

No quise postear antes por cábala, pero ahora que ya pasó la semana de la muerte, acá estoy. Después de la locura organizativa que fue aprobar tres parciales en dos días (encima siendo tres materias prácticas que requirieron hacer pilas de problemas que parecían infinitos), logré aprobar los tres con notas dignas, promocionar las tres materias y tener un pie ya en la facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires. Uuuuuh, qué lindo suena dicho así! Terminar de estudiar por fin se sintió como respirar hondo, después de un par de semanas en las que estuve perseguida por los apuntes, encadenada a la calculadora y asediada por la culpa de decir "pasé una tarde sin estudiar, me va a ir mal voy a ir a final desaprobar recursar nunca voy a terminar el cbc kjdhsajk " y demás situaciones exageradas. Pero ahora por fin puedo decir que, de seis materias de mi ciclo común, tengo cinco adentro, y este cuatrimestre sólo me queda aprobar Biología, con la consiguien...