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Mostrando las entradas etiquetadas como No-más

Volver

Qué se hace cuando dejaste algo por meses? Y ese algo te lo recrimina, te mira de reojo y con una mueca de ligero desprecio. No sé cómo se hace para superar la incomodidad de la vuelta, de esos pequeños detalles que no recuerdo pero sé que conozco, o que conocía, pero que abandoné. Volver es un paso, pero no sé si me fui para siempre, si ahora yo soy esto que me falta, esto que dejé. Me dejé a mí en algún punto del camino, dejé mis hábitos de escritora colgados en un perchero cuya ubicación me olvidé, dejé las ganas desperdigadas abajo del sueño y la voluntad directamente la perdí, se me escapó corriendo. Cómo hago para retomar el hilo? No sé, al menos estoy feliz de estar empezando, aunque no alcance para tapar ese hedor a fracaso que sale de mí, o que imagino o que me inventé. Cómo se hace para hilar una idea? Para concretar un encuentro, para contar una historia. Historias hay miles, tópicos hay menos, bueno, está bien, son pocos, sino uno o dos. The perks of being encerrada y con...

No fue ni será la última vez

(Vengo releyendo este texto desde que lo escribí. No lo toco, sólo recurro como,  refugio, cada vez que entre tanta cotidianidad y tantas distracciones me acuerdo, y no me alcanzan los argumentos para mantener su recuerdo a raya. No cambio una palabra, porque como siempre los textos sobre él son los que mejor me salen.)  Los meses que pasaron no quitan que seas la segunda persona de mis textos. Que no piense en vos tan seguido, que tenga otras metas y otras personas dando vueltas y otro universo del que vos no tenés idea no evita que te extrañe. Es un simple y llano "te extraño", involuntario, cuyas raíces ya no intento entender. La ausencia y yo nos abrazamos, ya no tratamos de erradicarnos una a la otra, estamos más allá de eso. No te necesito, no hay más lágrimas, no. Cuando me encuentro cara a cara con tu vacío, lo acepto. Lo exploro. Me encuentro en términos con ese vacío, podría decir. Ya no hay ansiedad, estarías contento por mí de saber que ya ansiedad no hay? No, s...

Les revenants

Debido a mi necia decisión de guardar cada papelito que signifique algo para mí, tengo la pieza abarrotada de porquerías. Y de fotos. Una de mis favoritas es esa en la que estoy con todos mis amigos del colegio. Obviamente que, la que antes era la foto que me transmitía cariño, ahora sólo me muestra la cara de ya sabemos quién cuando inconsciente (o conscientemente, cof cof) miro para ese lado. Pero si voy más allá, es una foto en la que, hoy por hoy, hay personas tan dispares que me sorprende la existencia de un momento en el que todos entramos en el mismo marco, en el mismo ojo escrutiñador de mi cámara. De ese rectángulo de papel fotográfico nos separan un par de años y de kilómetros y de historias. Somos una especie de mapa de líneas rojas punteadas con nuestros destinos y un inicio en común. Aunque hace dos años no lo hubiera creído posible, soy una de esas trazas que se separó del tronco común de las otras. El pibe como razón principal, y yo como segundo pretexto: no puedo tene...

Hoy resuelvo

Tal vez es el momento óptimo para empezar de nuevo. Tal vez, digo, ya que todo lo que pase de ahora en más es incierto. Ya que no sé si sola puedo. Ya que no tengo ni puta idea de qué viene. ¿Y cómo fue que empecé a creer que todo eso estaba mal? ¿Cuándo fue que me dejé dominar por el miedo? Lo cierto, claro y previsible aburre. Y me conozco, y sé que cuando me aburro me vuelvo insoportable. La pregunta (otra pregunta más) es cuándo empecé a pensar que aburrirme estaba bien. Es miedo, miedo, miedo como respuesta, cuando preferí quedarme quieta a bancarme el sacudón, cuando preferí enterrarme a dejarme doler. En concreto: sé que hubo un día en mi gran historia con ya sabemos quién en el que empecé a conformarme. Un consuelo inconsciente y estúpido para mis síntomas de desencanto. No niego el amor, pero del amor quedan recuerdos y sonrisas y experiencias, y además queda ésto. Hubo un día, un momento, en el que me obnubilé y dejé de cuestionar. Me ralenticé, me quedé en el mold...

"No hagan olas"

Decían los personajes de un cuento de Elsa Bornemann que leí hace más de diez años por última vez. Hoy me acuerdo y lo vuelvo a tomar: "Cantaban. sí, cantaban sumergidos -hasta el borde de los labios- en una densa materia oscura. Fétida. Repulsiva. Dentro de una piscina sin límites, cantaban. Inmóviles, reiterando ese "no hagan olas", a manera de alerta. ¿Alerta? Trataban de que la marea de heces dentro de la cual estaban parados hasta el chau de los tiempos se mantuviera en reposo. Porque al menor movimiento -¡zápate!- se formaban ondas que hacían que... la... este... el, digamos... detritus biológico... superara el nivel de sus bocas. " No hagan olas, no hagas olas, repito hasta el hastío. Porque estoy hasta las comisuras. No me doy a mí misma ni un segundo de paz. Y no dejan de venir las olas, de todas partes. No es sólo lo que ya sabemos, lo que hace más de un mes me está pasando, no sólo es la ausencia , también son otras presencias, otros quilombos,...

Desenlaces

La barrita negra aparece y desaparece. Tengo el té adelante y es finalmente el momento de abrir, descomprimir, soltarme. Medité dónde iba a escribir todo esto y concluí que estoy en el mejor lugar. Aunque cualquiera hubiese dado lo mismo.  Porque si tengo que, de algún modo, encasillar lo que me pasa, me encuentro a mí misma pensando sin limitaciones en un millón de asuntos diferentes, en mí, en él, en nosotros, el tiempo la vida y más conceptos de ese estilo (en qué piensa uno cuando piensa en alguien que ama?) y se siente como no pensar en nada. Es una desnudez... por un lado insoportable y por otro, casi normal. Tengo la sensación de que no hay nada, de que no soy nada. Y poco tiene que ver con que con él era algo... con él fui algo hace tanto tiempo ya. Nadie debería llegar a este punto siendo tan joven. Nadie debería ver cómo la más tierna construcción que se puede engendrar en base a sentimientos compartidos, termina erosionada hasta los cimientos por la llana y simple a...

Instantánea #9: Ya veremos

Después de todo este tiempo, de todo  esto que nos pasó juntos, el pibe y yo decidimos que no daba para más. Lo escribo acá, porque es otro nuevo punto de partida, otro final-comienzo esta vez irremediable que tengo que afrontar, absolutamente dolorida y aterrada. Lo escribo porque por fin estoy siendo sincera al respecto, sincera con ustedes y, por sobre todo, conmigo. Porque no puedo negar que esto iba a llegar y lo tapé en mi cabeza con todos los mecanismos posibles. El lado bueno de esa negación es que el día que decidimos separarnos fue cuatro días antes de uno de mis primeros parciales de la carrera. De los parciales grosos, de esos que caen los tres la misma semana y te drenan la vida completamente. A pesar del agujero negro que tengo en la cabeza me dije que no me iba a dejar vencer por una "simple emoción" (sí... esas excusas me pongo a mí misma) y decidí que esto no me iba a arruinar la vida facultativa. De modo que aún no tengo claro si estoy escondiendo un masaco...

Instantánea #7: La literatura es infinita …

Y el tiempo no.  Cito al novio de mi madre, que me dejó la cabeza dando vueltas después de semejante declaración. Todo comenzó cuando le pregunté por un libro de matemática que creí que él había leído: "uno tiene que elegir, a la larga, lo que quiere leer. Yo ya no leo más ciencia".  Y tocó una fibra sensible dentro de mí: NO QUIERO DEJAR DE LEER NADA. No quiero dejar de saber nada. No quiero recortar nada de mi vida. O en otras palabras, quiero saberlo todo. Uno de esos días reflexivos estaba pensando en la muerte. Nada morboso, no se preocupen, sólo me asaltó el horrible pensamiento de qué pasaría con mi biblioteca cuando muera: ¿cuántos libros quedarán pendientes? No como ahora, que no puedo leer quizás durante el año como querría pero siempre llegarán las vacaciones para salvarme, no. No habrá segunda oportunidad en ese caso, y entonces fue cuando un capricho violento se apoderó de mí: QUIERO LEERLO TODO, ANTES DE QUE SEA DEMASIADO TARDE. Era eso, nad...

Ciudad Universitaria: último día

Más de un mes hace que terminé la facultad, que me despedí de ciudad universitaria, los dos bloques de cemento que fueron mi amor y mi tedio por ocho meses tanto fascinantes como exasperantes como intimidantes. Los pasé, y puedo decir que terminé el ciclo básico común, ese purgatorio al que te somete la UBA para una vez sobrevivirlo pasar a formar parte de sus filas, ese eterno diálogo de "estudio bioquímica, bueno, no... estoy en el cbc", declarándote transeúnte en ese limbo entre la secundaria y la verdadera facultad, esa brecha en la que todos estamos mezclados y homogeneizados. Mis expectativas eran diferentes, esperaba, mínimo, hacerme UN amigo, pero no, no conecté con ninguno de esos seres aleatorios. Tampoco lo sentí como una carga masiva... estudié, tuve unas dos semanas del horror en todo el año, pero no siento que merezca estas vacaciones gigantes que me tocaron. Para alguien tan activa como yo, me siento bastante inútil. Pero no importa: dos mil quince, facultad d...

Por unos centímetros de piel

Mi amiga Betty Boop (sí, otro personaje más para acordarse) no sólo es linda e inteligente sino que fue dotada de un cuerpo del cual alardear; específicamente, de una delantera envidiable. Y obviamente se lleva las miradas de más de un macho poco disimulado cuando camina por la calle. ¿Está mal eso? No, tengo que confesar que yo, como todos, miro tipos por la calle (no les miro las tetas, pero se entiende), y si la cosa se quedara en eso, en mirar y nada más, estaría todo bien. Estaríamos todos mirándonos, como pasa siempre, inevitablemente. Pero no. A varios individuos con los testículos mal puestos se les ocurrió que por ser tan machos y pijudos estaba bien aprovecharse de ella. Y ustedes pensarán que violaron a mi amiga, pero hoy en día no hace falta llegar a tales extremos para decir que fue acosada. Una vez, un colectivero la mantuvo "cautiva" encima del vehículo, sola, por unos minutos, negándole bajar a menos de que ella le pasara su celular (y eso fue lo más dulce q...

Apoptosis

Me desperté pensando en apoptosis. Sonaba bycicle , ese absurdo nombre para un ringtone x del celular, y ese absurdo ringtone x que me veo obligada a poner para no estigmatizar una de mis canciones favoritas, obligándola a ser ese espantoso sonido que me dice "otro día más, dale, mové el culo y despertate de una vez". Vuelvo a estampar mi cara contra la almohada, que huele a "dale, mové el culo y cambiá las sábanas de una vez", y pienso en apoptosis. Si tan sólo fuera una célula. Rechina la puerta de mi habitación en penumbras y entra mi viejo: "dale que ya es hora". Otro que me pide que mueva el culo. La solución sería la apoptosis, pero claro que no soy una célula, claro que no me puedo bipartir así nomás. El uniforme me está esperando arriba de la cómoda, como si me sonriera burlonamente. Me lo calzo con parsimonia mientras se escucha el chisporroteo de la ducha atravesando la pared. Repto hasta la cocina con los ojos dormidos y la mente todavía fija e...

Matera social

Soy argentina. Y no me gusta el mate. Sépanlo, y no me condenen. En mi casa se toma café, esa es la realidad (tampoco me gustaba el café hasta hace muy poco, esa es otra historia igual).  He pasado los últimos años de mi vida juntándome con amigos y negándome al mate. Y no es asco de la bombilla o esas cosas de minita, sino que duh, mi paladar es muy inocente y lo amargo lo espanta. Hasta que empecé a matear socialmente. Primero fue en la facu, un compañero trajo el termo y me hice la matera profesional y cuando me dio la bebida infernalmente amarga no pude disimular la cara de "mis papilas gustativas corrieron a purgarse".  Pero ahora, y después de insistencia de parte de Van Gogh, soy matera social.  Es verdad que tomo mate, pero no me llamaría a mí misma matera. Soy una... matera social! Salimos con amigos, tomamos mate... y obviamente que el mío es la azucarera con dos cucharaditas de yerba.  Y cerraré contándoles que, después de El finde minita (e...

Contraste

Es enormemente difícil extrapolar la realidad del mundo propio. Si hay algo que no soy capaz de hacer, es eso. Intento, pero siempre hay algo que no tuve en cuenta. Siempre vivo en un presente alterno. Me acuerdo de los que bauticé, un día, mis "mejores amigos". Daría lo que sea por volver a estar junto a ellos dos, ver sus risas y contagiarme. Aún así... tomamos caminos de 120 grados de separación. ¿Qué prueba eso? Nada. O sea, que no existe nada.  Me acuerdo de una de nuestras últimas salidas, si no la última, donde él me preguntó "vos harías lo que sea por mí... no?" mientras estaba acostado con la cabeza en mis piernas y le daba el sol. Cegada por amor le respondí que obviamente , y no esperé respuesta de su parte. Simplemente él no dijo nada. Yo lo dí por sentado. Hoy sé... que era un no . Me acuerdo de todos mis amigos y cómo fueron mi sostén cuando más los necesité. Hoy que estoy sola, sé que ellos no son mi "sostén incondicional". Ellos simp...

Forcejear entre el sopor, el dolor y la compostura

(Continúa el finde de ironías universales) Toco el timbre. Es de noche y no es que me fascina estar parada en la calle cagada de frío, así que toco de nuevo el timbre. El Negro está tocando el piano, lo escucho, escucho la canción que toca siempre, sé que están en el living, pero no me abren. Así que llamo. "Estoy en la puerta, boludo". Dos segundos después mi amigo viene a abrirme la reja. Saludos respectivos y me informa que nos falta esperar a una más. "Pasá, dale". Entro al living para encontrarme al Negro ahí parado, con otro más de los chicos. La ecuación se resuelve solita en mi mente. Ahí está, sentado al piano el hijo de puta, con un pulover que no le ví nunca, mostrándome la nuca mientras se concentra en las teclas y en el sonido embriagador. Se sabe que tengo una debilidad por los pianos . Le toco el hombro y me saluda. No pasa más que eso. Me acomodo temporalmente en el sillón y el Negro se me sienta al lado. Charlamos mientras el pibe cruza dos o tre...

Ironías universales

Las ironías del universo están en todos lados. Pero, en mí, se concentran. Soy un imán para el sarcasmo universal. En otras palabras, estoy meada por un estegosaurio. Exploremos este concepto con ejemplos prácticos. Tenía mi temido parcial de biofisica el 17. Me lo pasaron al 24. Vos dirás eu, pero ahí tuviste suerte! Bueno, no. Porque el 25 tengo dos parciales más. Y mi vida se convertirá en un ardiente infierno. El pibe me preguntó (mediante mensaje privado) si estaba "ofendida" porque me haya invitado a sus 18. Me dijo que quería que esté porque me quiere mucho . Le respondí que no, que estaba enojada porque él no podía ponerse en mi lugar y pensar por un segundo que la iba a pasar para el orto . Primero ignoró completamente la acusación, y después me dijo (textual) " bueno, esta bien Hiperbólica. No vengas si no queres, disculpame por no poder ponerme en tu lugar...". Y así llegamos a una etapa de mi vida en la que no sólo lo extraño, sino que lo odio por...

Aliteración

Por suerte por ahora me reconforta saber que pasa el tiempo. Que espero que desaparezcas y, en la espera, el tiempo está pasando. Que me pierdo en pocas certezas porque no puedo dejar de apremiarme, a pesar de todo, el tiempo está pasando. Despacio pasa, exasperante, mientras pienso, pendular, en tu presencia, pero aún así el tiempo pasa, porque si no pasara, perecería. Textos de este tipo flasheo cuando estoy deprimida. Son las 11 30 de un miércoles, llegué a casa hace media hora, mañana me levanto a las 5 y, honestamente, prefiero ver un buen capítulo de HIMYM mientras ceno una empanada tirada en mi cama que revolver la mierda y contarles lo que pasó estos días con respecto a ya sabemos quién. Mañana tendré energías renovadas y muchas ganas de putearlo a él y agradecerles a ustedes por estar del otro lado. Ahora sí, me retiro.

Y ahora qué?

Mi sonrisa no es la más linda, o la más luminosa, pero yo sonrío y me acerco a él y, cual espejo, me espera sonriente cruzando la calle. Nos abrazamos. Su melena me tapa los ojos y siento su olor a guitarra. Probablemente no sea ése el olor de las guitarras, pero, desde que lo conozco, las guitarras huelen a él.  Chistes y preguntas obligadas mientras nos metemos por la boca del subte a las entrañas de Buenos Aires. ¿Qué tal la facultad? ¿Tu vida? ¿La banda? ¿Los parciales? Me cuelgo de su brazo mientras bajamos la escalera, como siempre, como si nada. Nos sentamos a esperar y terminamos de ponernos al día con lo más importante. Ahí llegan las preguntas capciosas. -Los chicos? - Pregunto yo, con cautela. Justo llega el subte y nos acomodamos en las butacas. La pregunta quedó interrumpida, pero él redobla la apuesta: - Me enteré de que vas al cumpleaños de el pibe . Yo no les conté esto, pero precisamente el día que escribí Naipes , fue cuando el susodicho decidió hacer u...

Naipes

Toma tiempo construir la casita, mantenerla erguida mientras tus dedos bastante torpes tratan de seguir apilando cartas en forma de toldo, unas sobre otras. La fábula consiste, como siempre, en que viene el viento y la tira abajo.  Y él es el viento. Vos sos el viento. Sé que te prometí que no te iba a hablar más así, pero, para qué fingir, si te hablo en mi cabeza todo el tiempo. Si te veo cerca todo el tiempo.  Sé que también te relacioné mecánicamente con el "no verte más". Sé que lo hacés con tus mejores intenciones, esto de invitarme a que me junte con vos y con mis amigos y con tus nuevas amiguitas de la facultad . Pero tenés que saber que tus buenas intenciones no son nada. Que no me hacés bien incluyéndome en tu vida. Y que tampoco nunca te voy a perdonar que te hayas llevado todo. Porque te llevaste todo y lo sabés: te llevaste nuestra relación, te llevaste los amigos, te llevaste los lugares y los recuerdos, que no puedo volver a pisar o tocar porque termin...

Anna

Anna White y yo somos amigas por intervalo. Ella es una de esas personas que querés tener cerca; se podría adaptar al estereotipo de la boluda-amada-por-todos pero a su vez tiene un lado hippie y profundo que me hace estimarla mucho más. Hay años que somos amigas, años que no nos hablamos, y este año parece ser por fin la consagración de una amistad que se viene gestando desde hace mucho y por fin encontró ese  lugar en común: a pesar de todas las diferencias, nos pasan las mismas cosas. Pero distintas. Ella, con los pibes, una vez que consiguió lo que quiere , ya se aburrió. Yo, todo lo contrario. Ella cuando consigue un amigo, lo cuida y lo mantiene. Y yo, cuando me aburro de ese amigo, no digo que lo tiro a la basura pero pierdo el interés y ya la cosa perdió la gracia, lo descuido. Ella es de las minas adictas a coger (y con esto mi blog se declaró straight forward en el tema, no voy a disfrazarlo con términos bonitos) y, para mí, coger está entre mis últimas prioridades cu...

Me despido.

Imagen
Juntos fuimos a ver esta banda maravillosa y juntos gritamos la letra de este tema, y hoy me veo en el lugar de creer que todo eso fue paradójico, que así nos pasó. De algún modo, debemos estar desconectados. Hay una pared invisible entre nosotros , sigue anunciando Tom Chaplin, hasta proféticamente, porque me siento exactamente así. No creo que vos lo sientas, es más, estoy segura de que ni siquiera te pasa por la cabeza todo esto. Siempre tan racional, tan enfocado en el siguiente paso lógico a seguir en tu vida. Dejarme a mí era el siguiente paso lógico, sin intentar arreglar algo que, a pesar de que dentro de mí deseo que sea una excusa, tengo que aceptar, no tenía arreglo. No le deseo a nadie lo que nos pasó a vos y a mí. Siento que no te conozco más. Nos secamos. Nos desconectamos. Ya parece que ni resabios quedan de lo que fueron tres años increíbles. Bueno, queda un sólo resto. Y es que yo sigo acá, amándote a vos, aunque vaya en contra de "cualquier paso lógico"....