Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como El pibe

No fue ni será la última vez

(Vengo releyendo este texto desde que lo escribí. No lo toco, sólo recurro como,  refugio, cada vez que entre tanta cotidianidad y tantas distracciones me acuerdo, y no me alcanzan los argumentos para mantener su recuerdo a raya. No cambio una palabra, porque como siempre los textos sobre él son los que mejor me salen.)  Los meses que pasaron no quitan que seas la segunda persona de mis textos. Que no piense en vos tan seguido, que tenga otras metas y otras personas dando vueltas y otro universo del que vos no tenés idea no evita que te extrañe. Es un simple y llano "te extraño", involuntario, cuyas raíces ya no intento entender. La ausencia y yo nos abrazamos, ya no tratamos de erradicarnos una a la otra, estamos más allá de eso. No te necesito, no hay más lágrimas, no. Cuando me encuentro cara a cara con tu vacío, lo acepto. Lo exploro. Me encuentro en términos con ese vacío, podría decir. Ya no hay ansiedad, estarías contento por mí de saber que ya ansiedad no hay? No, s...

Les revenants

Debido a mi necia decisión de guardar cada papelito que signifique algo para mí, tengo la pieza abarrotada de porquerías. Y de fotos. Una de mis favoritas es esa en la que estoy con todos mis amigos del colegio. Obviamente que, la que antes era la foto que me transmitía cariño, ahora sólo me muestra la cara de ya sabemos quién cuando inconsciente (o conscientemente, cof cof) miro para ese lado. Pero si voy más allá, es una foto en la que, hoy por hoy, hay personas tan dispares que me sorprende la existencia de un momento en el que todos entramos en el mismo marco, en el mismo ojo escrutiñador de mi cámara. De ese rectángulo de papel fotográfico nos separan un par de años y de kilómetros y de historias. Somos una especie de mapa de líneas rojas punteadas con nuestros destinos y un inicio en común. Aunque hace dos años no lo hubiera creído posible, soy una de esas trazas que se separó del tronco común de las otras. El pibe como razón principal, y yo como segundo pretexto: no puedo tene...

Hoy resuelvo

Tal vez es el momento óptimo para empezar de nuevo. Tal vez, digo, ya que todo lo que pase de ahora en más es incierto. Ya que no sé si sola puedo. Ya que no tengo ni puta idea de qué viene. ¿Y cómo fue que empecé a creer que todo eso estaba mal? ¿Cuándo fue que me dejé dominar por el miedo? Lo cierto, claro y previsible aburre. Y me conozco, y sé que cuando me aburro me vuelvo insoportable. La pregunta (otra pregunta más) es cuándo empecé a pensar que aburrirme estaba bien. Es miedo, miedo, miedo como respuesta, cuando preferí quedarme quieta a bancarme el sacudón, cuando preferí enterrarme a dejarme doler. En concreto: sé que hubo un día en mi gran historia con ya sabemos quién en el que empecé a conformarme. Un consuelo inconsciente y estúpido para mis síntomas de desencanto. No niego el amor, pero del amor quedan recuerdos y sonrisas y experiencias, y además queda ésto. Hubo un día, un momento, en el que me obnubilé y dejé de cuestionar. Me ralenticé, me quedé en el mold...

Momento minita #4

No estoy en las condiciones mentales ni emocionales para escribir en párrafos corridos y coherentes. Me estoy comiendo las uñas como si mi vida dependiese de ello. Está mal. No me importa. Estoy feliz cual nena de 5 años con mis amigos de la facultad. El altavoz racional de mi cabeza me recuerda "no te ilusones" y ¡me chupa un huevo! llegué hasta los 20 años ilusionándome como una estúpida por todo, ¿realmente creés que voy a cambiar ahora? Como siempre, tengo un millón de cuentos a medio parir que no me siento a terminar porque oh, la facultad ha drenado mi vida. Me obsesioné con lavarme los dientes. Ah, también flasheo amor. Viene en el combo de "no te ilusiones, pelotuda". De hecho escribo así porque puedo mezclar las frases y crear esta especie de "elige tu propia aventura" en el laberinto de mi cerebro, que es más un "elige tu propia incoherencia". Buenísimo ¿no? Y obvio que tanta locura tiene que ver con esa función seno eter...

Desenlaces

La barrita negra aparece y desaparece. Tengo el té adelante y es finalmente el momento de abrir, descomprimir, soltarme. Medité dónde iba a escribir todo esto y concluí que estoy en el mejor lugar. Aunque cualquiera hubiese dado lo mismo.  Porque si tengo que, de algún modo, encasillar lo que me pasa, me encuentro a mí misma pensando sin limitaciones en un millón de asuntos diferentes, en mí, en él, en nosotros, el tiempo la vida y más conceptos de ese estilo (en qué piensa uno cuando piensa en alguien que ama?) y se siente como no pensar en nada. Es una desnudez... por un lado insoportable y por otro, casi normal. Tengo la sensación de que no hay nada, de que no soy nada. Y poco tiene que ver con que con él era algo... con él fui algo hace tanto tiempo ya. Nadie debería llegar a este punto siendo tan joven. Nadie debería ver cómo la más tierna construcción que se puede engendrar en base a sentimientos compartidos, termina erosionada hasta los cimientos por la llana y simple a...

Instantánea #9: Ya veremos

Después de todo este tiempo, de todo  esto que nos pasó juntos, el pibe y yo decidimos que no daba para más. Lo escribo acá, porque es otro nuevo punto de partida, otro final-comienzo esta vez irremediable que tengo que afrontar, absolutamente dolorida y aterrada. Lo escribo porque por fin estoy siendo sincera al respecto, sincera con ustedes y, por sobre todo, conmigo. Porque no puedo negar que esto iba a llegar y lo tapé en mi cabeza con todos los mecanismos posibles. El lado bueno de esa negación es que el día que decidimos separarnos fue cuatro días antes de uno de mis primeros parciales de la carrera. De los parciales grosos, de esos que caen los tres la misma semana y te drenan la vida completamente. A pesar del agujero negro que tengo en la cabeza me dije que no me iba a dejar vencer por una "simple emoción" (sí... esas excusas me pongo a mí misma) y decidí que esto no me iba a arruinar la vida facultativa. De modo que aún no tengo claro si estoy escondiendo un masaco...

De cómo no puedo evitar enamorarme

El único precedente fue uno que llegaba, abría la puerta e inundaba la habitación con su perfume... pero no se compara con esta magnitud. Además, desde el principio no hubo dudas, desde el momento en el que lo registré, veinteañero, sentado al lado de su colega, escuchándola hablar sin emitir palabra con la mirada entornada en señal de respeto. Cuando por fin abrió la boca no hizo más que inflar el esbozo de idea que ya tenía en la cabeza sobre él: la voz grave, los modos, y por sobre todo la sonrisa deslumbrante que acompañó a sus palabras de ánimo y complicidad. A esa altura la idea ya estaba clara en mi cabeza: mierda, qué bueno que está este tipo. Y mientras llegaba a esa conclusión, él se daba vuelta a anotar lo que sería el primero de tantos... ejercicios de matemática. Así es. Tanto como odio ir a las clases, tanto me gusta el profesor. Carajo. La mayoría del tiempo puedo contemplarlo sin quedar en ridículo; su barba morocha, su cuerpo esbelto que se pone sutilmente e...

Instantánea #8: D is for delightful

Imagen
Extraño horrores escribir. Algo que valga la pena, claro. Me acabo de colgar leyendo por dos horas, paseando con un poco de culpa por la blogósfera, cuando en realidad debería estar leyendo y estudiando tejidos y etecé. Más vale aclarar que el *debería* tiene que ver con esa conchuda culpa mía de que procrastinar es un delito ( pero bien que me gusta y lo hago igual). Esta facultad me está drenando la vida, pero no la voy a dejar (drenarme). Suenan los monos y lo único en lo que pienso es en el pibe + su bajo y esa combinación cada vez más me aleja del estado intelectualoide ideal para hacer todo lo que tengo que hacer. Domingo de realidad apesta . Mañana reunión familiar que ya sufro por adelantado. Tengo fácil tres posts dando vueltas que no concreto. Pero me pareció bien escribir un poco. Así como si nada. Como cuando el blog era blog, y eso.  Buena semana, disfruten por mí los feriados.  (La voz de Turner es una tentación necesaria.)

Febrero 2015

Imagen
Como se convertirá en tradición, todas las primeras semanas de cada mes  (aunque esta vez se me pasó)  voy a publicar mi lista de obsesiones/recomendaciones/cosas lindas del mes anterior. Sírvanse ustedes mismos. Libro:   E l atlas de las nubes. Libro que instantáneamente entró a mi exclusiva lista de favoritos, porque nunca leí nada igual. Es una de esas historias que te dejan pensando en el universo que proponen y sin darte cuenta estás en la cola del supermercado o en la ducha y te sentís más parte de ese mundo que de la realidad cotidiana. Música:   Tightrope de Janelle Monáe que se me atornilló al cerebro por semanas.  Serie:  terminó la primera temporada de How to get away with murder y no sé qué voy a hacer hasta el invierno que sale de nuevo.  Película:  vieron que Relatos Salvajes no ganó el Oscar? todo mal. A mí me encantó.  Proyecto: aprovechando mis últimos días de libertad, me senté a coser y fui feliz. M...

Verano (o el post más cursi de toda la historia)

El verano arrancó allá en agosto. Todos los años empieza con esa sensación, que no es un aroma ni una brisa; es un cambio sutil de temperatura que te acaricia la piel, una leve saturación de los colores del mundo. Que da ganas de desabrigarse y de acostarse en el pasto y de besar labios y de sonreír un poco más. Ese año no fue excepción. Al tiempo que empezaba a ser realmente consciente de esa sensación liberadora que siempre me trae un poquito de felicidad, los eventos cósmicos (o azarosos, ya a este punto da igual) se desencadenaron. Allá casi por septiembre fue cuando el pibe  decidió que nos encontremos nuevamente. Y pasó lo que tenía que pasar con nuestra historia, que, por suerte, aún no conoce de puntos finales. A medida despuntó la primavera los días se fueron embelleciendo en todo sentido. La segunda mitad del año pasado fue la mejor época facultativa para mí, podría decir. Cursaba poco. Cada día me despertaba con el sol y el viaje hasta Ciudad era (bondis llenos y ...

Infinito 2014

“Demasiado tarde, siempre, porque aunque hiciéramos tantas veces el amor la felicidad tenía que ser otra cosa, algo quizá más triste que esta paz y este placer, un aire como de unicornio o isla, una caída interminable en la inmovilidad” - JC No quiero hacer mucho balance del año. Este textito de apertura y cierre me recuerda demasiado a mis días de secundaria. Donde (paradójicamente) creía que el año siguiente sería diferente  y nada más era un espejo avanzado reflejando el año anterior. Por primera vez no siento necesidad de "balancear nada" porque sé que esta especie de año sigue, aunque cambie el número, ya que el 2014 me trajo la mejor de las libertades: la facultad, que seguirá en el '15. Y sé que un año es mucho más que eso, pero por qué negarlo, la bella UBA cambió mi vida y mi percepción, me cambió por dentro, me despojó de prejuicios y de molestias, me obligó a aceptar el incordio, a vencer esos caprichos que me asaltan (tal vez demasiado seguido) y la lista ...

Ciudad Universitaria: último día

Más de un mes hace que terminé la facultad, que me despedí de ciudad universitaria, los dos bloques de cemento que fueron mi amor y mi tedio por ocho meses tanto fascinantes como exasperantes como intimidantes. Los pasé, y puedo decir que terminé el ciclo básico común, ese purgatorio al que te somete la UBA para una vez sobrevivirlo pasar a formar parte de sus filas, ese eterno diálogo de "estudio bioquímica, bueno, no... estoy en el cbc", declarándote transeúnte en ese limbo entre la secundaria y la verdadera facultad, esa brecha en la que todos estamos mezclados y homogeneizados. Mis expectativas eran diferentes, esperaba, mínimo, hacerme UN amigo, pero no, no conecté con ninguno de esos seres aleatorios. Tampoco lo sentí como una carga masiva... estudié, tuve unas dos semanas del horror en todo el año, pero no siento que merezca estas vacaciones gigantes que me tocaron. Para alguien tan activa como yo, me siento bastante inútil. Pero no importa: dos mil quince, facultad d...

Homónimo/Hoyuelos/lo que quiero ver

Estábame hace unos meses en el agujero llamado autoestima baja ineludible en el que la repentina ausencia de el pibe me había dejado, y me agarró el estúpido ataque (sí, ese que nos ganamos por nuestra inherente condición humana y nuestra bendita capacidad de asociación) de creer que todo pasa por algo.  Creencia sostenida por sus afines y apedreada por sus detractores, entre los que me incluía, hasta que me vi en un lugar tan autolastimoso (esa palabra creo que la acabo de inventar) que decidí agarrarme a la primera esperanza que se me cruzó por el camino: el destino. Acá hago una pausa para que mi yo recuperada de este percance se dé una palmadita en la espalda a sí misma en señal de orgullo.  Por esos días fue que apareció P, y se convirtió en una historia más larga de lo que creí que iba a ser ( la tienen acá ), pero no fue el único en ser malinterpretado por mi penoso subconsciente como una señal de algún mandamás de que mi vida estaba en buen camino. También estuvo...

La intolerante #6: n'importe quoi

Sigo sin tolerar a la gente del bondi. El "reencuentro" que mis ex compañeros están arreglando. El frosting para cupcakes que consiste en manteca y azúcar impalpable y creo que si veo un gramo más de esa mierda me internan por hiperglucemia. La "tierna" idea de hacer cupcakes para mi cumpleaños, que tomaron un día de hornear y un día de decorar. Los parciales del pibe que me impiden verlo. Sigo sin tolerar a la gente hija de puta del colectivo. La maldita madame examinadora del exámen de francés que no me tiraba una puta ayuda mientras yo llenaba el incómodo silencio con "eeeh..."s y "aaah..."s. El cbc (AH NO PARÁ, ES VERDAD QUE TERMINÉ EL CBC) así que tachalo de la lista. Que me ardan los ojos. Tengo miedo. Una conocida que también estudia en la facultad de farmacia me confesó que su astigmatismo (o miopía o estrabismo, nunca sé) aumentó dos puntos cada ojo desde que está en la UBA. Realmente, temo. Que ya haya pasado mi cumpl...

Imágenes

Pienso en la memoria. Pienso demasiado en el hecho de pensar. La verdad es que pienso siempre, pero en ese automático de vivir, y sólo me detengo a pensar en los viajes. Haciendo cuentas, viajo varias horas todos los días, pero a pesar de andar sobre ruedas, me gusta porque me detengo. Siempre viví lejos de todo y aprendí a ver el vaso medio lleno (o el bondi medio vacío, digamos, para no hacer economía en metáforas tontas). Siempre pienso en la memoria. En ese instante que queda grabado. Yo, como todo el resto, supongo, recuerdo la cadena de los hechos y a veces hasta las frases dichas o los movimientos, pero es una especie de conversación conmigo en la que me relato lo que pasó. Cada vez que recurro a un recuerdo (o se aparece involuntario en la pantalla de la cabeza), es el momento, el que simplemente se materializa por un instante adelante de mis ojos. Uno de todos los momentos que forman ese recuerdo, uno que nunca elegí. Un golpe de vista me queda, una impresión. Trato de con...

El irresistible P

Siempre que charlamos largo y tendido con Anna White eventualmente P sale a colación. Y una vez dicho su nombre, es automático. "Ay, qué hermoso que es". Porque esa es la verdad de P: él es el compañero hermoso, perfecto, absolutamente devorable con el que cursé todas y cada una de mis materias del curso de ingreso. Y hay otra cosa sobre P: así de hermoso como se ve... no tiene nada de atractivo. En mi primera clase de química del año me senté al lado de una chica. Charlamos un rato y me intrigó que guardara un asiento con tanto recelo así que le pregunté por qué. Y me respondió que un amigo de ella estaba por llegar. No resonó mucho ese pequeño dato hasta que al final el amigo apareció. Ahí estaba: alto, ojos marrón claro, una sonrisa digna de publicidad de dentifrico y una voz grave y seductora que se presentó a sí misma como "P, hola". Le respondí el saludo y de algún modo terminamos hablando de nuestros horarios. ¡Mis tres materias coincidían con las suyas! ...

Instantánea #5: Razones para estar enamorada un 30 de septiembre

El pibe (principalmente) y sus mil maneras de hacerme reir. Aunque sea con cosquillas violentas que no son tan lindas como suenan.  Recoleta 11 pm. Encontrarme a un flaco leyendo el Origen de las Especies en el bondi. Única otra persona que vi haciendo eso: yo. Nos vamos a casar, pero él todavía no lo sabe. El pibe y sus besos en el subte.  El francés. El francés es el lenguaje del amor.  Comer papas fritas con queso cheddar. (no siempre hay que enamorarse de personas) El pibe y su capacidad de volverme cursi y que no me importe en lo más mínimo. Y escribir este post. 

El encuentro

Podría decirse que todo esto empezó hace unas semanas con ese "descuido" de Anna, pero ustedes ya lo saben. Lo que no saben es que el jueves en cuestión me encontraba en la plaza acordada 15 minutos antes de tiempo. Lo esperaba al pibe leyendo Biología, o sea, disimulando que miraba para todos lados esperándolo aparecer. Y nunca vino. Na, mentira, continuamos. Lo vi venir de lejos enfundado en una campera gigante y presentándose con una sonrisa especial. Genuina, yo diría. Ya empezamos, me dije. Viene a ser mi amigo. Pero no. Y acá estoy diciendo la verdad. Primero cebó mates repugnantes que yo hice el esfuerzo de tragar mientras me respondía la primera y gran pregunta que le hice: "Decime. Qué pasa?" Y él me dijo lo que sentía. Y lo que sentía fue un calco exacto de lo que yo sentí en todo este tiempo de ausencia. Y no exagero con lo de "un calco", él me miraba, un poco pudoroso, con esos ojitos de arrepentimiento con los que soñé un par ...