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Para que vean que no soy (tan) inconformista

De vez en cuando los planetas se alinean, el universo me sonríe y me regala una noche entera de risas en la que no tengo ganas de irme a dormir ni aunque me arda la garganta de las carcajadas y los gritos. Muy de vez en cuando me encuentro con la mañana que irrumpe el ficticio misticismo de la noche y pienso que no soy tan inadaptada, tan anti o tan intolerante como parezco. Despunta la luz natural y me da ganas de abrazar a mis amigos y recordarles que los quiero, porque los quiero y los disfruto (como debe ser) y quizás no lo diga suficiente o lo diga mucho y pierda sentido. Contadas veces desayuno antes de acostarme, deseando encontrarme con los brazos de ya sabemos quién para descansar mejor (la mayoría de las veces no anda por acá, pero cuando está... se completa el círculo de las noches maravillosas). Y me gustaría que este verano sea infinito. (dentro de unos días vuelvo con noticias, el blog cumplió un año, etecé etecé, ya lo festejaremos. Ahora me voy a dormir que...

Enero 2015

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Libro: El canto del cuco Música: Huellas digitales . O cualquier otra cosa de Eruca Sativa, banda de la que me enamoré locamente (por ejemplo esta canción ) Serie: definitivamente House of Cards , la adicción del mes. Brillantísima. Película: The Imitation Game (empecé a precalentar para los Oscars 2015, sí, me encanta decir "voy a ver todas las nominadas" y no ver ninguna) Proyecto: aprendí a cocinar la pasta frola de mi abuela. Pasta frola, no pasta flora. Creo. Noticia: aprobé mi examen de inglés! *saltitos* Lugar: el balcón desde donde se ve el mar. Imagen: Para contrarrestar esos momentos de catarsis negativa que tuve, tengo y tendré a lo largo de la vida de mi petit blog, he decidido empezar una sección mensual que reúna esas cosas lindas con las que me encuentre cada mes y quiera mostrarles, porque son tan geniales que merecen ser compartidas. Si ya las conocen, o deciden darles una chance, cuéntenme qué tal!

La intolerante #7: "esos forros"

Es esa estirpe de gente chota que va evolucionando a lo largo del tiempo, obviamente a la par de la vida de uno que también evoluciona, lamentablemente, porque nos movemos paralelos y eso hace que cada vez sea más engorrosa la presencia ocasional de estos seres del horror, que se encarnan, en la tierna infancia, en el compañerito (o compañerita, mucho peor) de mierda que comienza el estallido para que los otros, más niños del demonio, se rían de vos porque "te gusta leer". Crecen y se convierten en los muy hijos de puta felicitados y hasta alabados cuando aprueban una materia en febrero "con el sudor de su frente" mientras pasaron todo el año rascándose a mil manos y colgándose de otros; como vos, siguen viviendo y vuelven a hacerse presentes en esa mirada despectiva cuando decis que esa música me parece una cagada, como si fueran los putos dueños de la verdad, pero lo peor, lo peor y lo que verdaderamente me da ganas de prepararles con mucho amor una bomba molotov ...

Instantánea #7: La literatura es infinita …

Y el tiempo no.  Cito al novio de mi madre, que me dejó la cabeza dando vueltas después de semejante declaración. Todo comenzó cuando le pregunté por un libro de matemática que creí que él había leído: "uno tiene que elegir, a la larga, lo que quiere leer. Yo ya no leo más ciencia".  Y tocó una fibra sensible dentro de mí: NO QUIERO DEJAR DE LEER NADA. No quiero dejar de saber nada. No quiero recortar nada de mi vida. O en otras palabras, quiero saberlo todo. Uno de esos días reflexivos estaba pensando en la muerte. Nada morboso, no se preocupen, sólo me asaltó el horrible pensamiento de qué pasaría con mi biblioteca cuando muera: ¿cuántos libros quedarán pendientes? No como ahora, que no puedo leer quizás durante el año como querría pero siempre llegarán las vacaciones para salvarme, no. No habrá segunda oportunidad en ese caso, y entonces fue cuando un capricho violento se apoderó de mí: QUIERO LEERLO TODO, ANTES DE QUE SEA DEMASIADO TARDE. Era eso, nad...

Vacaciones desenterradas

Hoy me pasó algo curioso. Volvía de comprar una cosa, y veo en la puerta de mi edificio, el de acá en la costa, a dos flacos sentados en los escalones de entrada. Uno me mira fijo. Yo venía embalada y en dos segundos crucé la puerta y cerré, y en eso lo veo, a través del vidrio, que se da vuelta a mirarme. Volvemos a hacer contacto visual, pero no fue suficiente. Me di vuelta y seguí mi camino. Cerré la puerta del ascensor y me cayó todo en la cabeza, como si se hubiera desbloqueado un capítulo difuso de mi vida y ahora estuviera en todas partes. Era Imanol. Recuerdo su nombre perfectamente porque era rarísimo y me llamaba mucho la atención, a pesar de que era tan chica cuando lo conocí. Por esas épocas tendría 8 años y él unos doce, ambos veraneábamos en ese mismo edificio, y el panorama era muy diferente al de hoy, en el que no tengo conocidos en esta playa (y los que tengo, me caen muy pero muy mal). Los recuerdos de los veranos siguientes opacarían a esas vacaciones geniale...

Laboratorio social

Yo venía estudiando francés con una profe particular hacía años, pero el método no me resultaba. Entonces decidí inscribirme a una cultural que me queda en la otra punta del mundo pero es, teóricamente, la mejor en toda la ciudad. Fui esperando nivel, pero me encontré, además, con otra cosa que me atrajo desde el principio: mucha gente, muy diferente a lo que estoy acostumbrada, encerrada por tres horas en el mismo cuarto, sacando a la luz su personalidad. Y como ya estaba acostumbrada a hacerlo en el colegio, lo hice también con ellos: los estudié a fondo, los personajes que cada uno constituye, y resulta que me encontré con una mina de oro. Ellos son estereotipos de los que sólo había escuchado hablar, pero tuve la oportunidad de verlos en su hábitat natural. Así es como desarrollé el "laboratorio social", y aquí les presento mis conclusiones. Muy darwiniano todo.  Mis compañeros de francés son... Maxi: Cuarentón que se aferra desesperadamente a sus treintimuchos, po...

El top 5 infaltable de las fiestas

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- Vitel toné: A veces pienso que debería aprender a hacerlo, y después se me ocurre que, de tener la chance de cocinar este plato, hijo bastardo entre la ambrosía y el elixir de la vida, moriré de sobrepeso acelerado y fatal. "Todos los excesos son malos". Mejor aprovecharlo en las fiestas y disfrutarlo como si fuera mi última cena.  - Las navidades burguesas de mi familia paterna: Las pasamos en una casa quinta, con todos mis primos y todos esos familiares lejanos autoproclamados aristócratas que como no saben cocinar un huevo frito, traen comida de catering que siempre abunda en salmón y roquefort y hace de esas fiestas una cosa más a la que echarle la culpa cuando te diagnostiquen hipertensión. Además, los familiares lejanos traen a sus hijos que están re buenos. Un festín para todos los sentidos. - El alma caritativa que me invita a la pileta.  Siempre hay algún generoso dando vueltas que se apiada de mi alma transpirada. A él o ella le digo: GRACIAS,...