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Hoy resuelvo

Tal vez es el momento óptimo para empezar de nuevo. Tal vez, digo, ya que todo lo que pase de ahora en más es incierto. Ya que no sé si sola puedo. Ya que no tengo ni puta idea de qué viene. ¿Y cómo fue que empecé a creer que todo eso estaba mal? ¿Cuándo fue que me dejé dominar por el miedo? Lo cierto, claro y previsible aburre. Y me conozco, y sé que cuando me aburro me vuelvo insoportable. La pregunta (otra pregunta más) es cuándo empecé a pensar que aburrirme estaba bien. Es miedo, miedo, miedo como respuesta, cuando preferí quedarme quieta a bancarme el sacudón, cuando preferí enterrarme a dejarme doler. En concreto: sé que hubo un día en mi gran historia con ya sabemos quién en el que empecé a conformarme. Un consuelo inconsciente y estúpido para mis síntomas de desencanto. No niego el amor, pero del amor quedan recuerdos y sonrisas y experiencias, y además queda ésto. Hubo un día, un momento, en el que me obnubilé y dejé de cuestionar. Me ralenticé, me quedé en el mold...

Momento minita #4

No estoy en las condiciones mentales ni emocionales para escribir en párrafos corridos y coherentes. Me estoy comiendo las uñas como si mi vida dependiese de ello. Está mal. No me importa. Estoy feliz cual nena de 5 años con mis amigos de la facultad. El altavoz racional de mi cabeza me recuerda "no te ilusones" y ¡me chupa un huevo! llegué hasta los 20 años ilusionándome como una estúpida por todo, ¿realmente creés que voy a cambiar ahora? Como siempre, tengo un millón de cuentos a medio parir que no me siento a terminar porque oh, la facultad ha drenado mi vida. Me obsesioné con lavarme los dientes. Ah, también flasheo amor. Viene en el combo de "no te ilusiones, pelotuda". De hecho escribo así porque puedo mezclar las frases y crear esta especie de "elige tu propia aventura" en el laberinto de mi cerebro, que es más un "elige tu propia incoherencia". Buenísimo ¿no? Y obvio que tanta locura tiene que ver con esa función seno eter...

"No hagan olas"

Decían los personajes de un cuento de Elsa Bornemann que leí hace más de diez años por última vez. Hoy me acuerdo y lo vuelvo a tomar: "Cantaban. sí, cantaban sumergidos -hasta el borde de los labios- en una densa materia oscura. Fétida. Repulsiva. Dentro de una piscina sin límites, cantaban. Inmóviles, reiterando ese "no hagan olas", a manera de alerta. ¿Alerta? Trataban de que la marea de heces dentro de la cual estaban parados hasta el chau de los tiempos se mantuviera en reposo. Porque al menor movimiento -¡zápate!- se formaban ondas que hacían que... la... este... el, digamos... detritus biológico... superara el nivel de sus bocas. " No hagan olas, no hagas olas, repito hasta el hastío. Porque estoy hasta las comisuras. No me doy a mí misma ni un segundo de paz. Y no dejan de venir las olas, de todas partes. No es sólo lo que ya sabemos, lo que hace más de un mes me está pasando, no sólo es la ausencia , también son otras presencias, otros quilombos,...

Desenlaces

La barrita negra aparece y desaparece. Tengo el té adelante y es finalmente el momento de abrir, descomprimir, soltarme. Medité dónde iba a escribir todo esto y concluí que estoy en el mejor lugar. Aunque cualquiera hubiese dado lo mismo.  Porque si tengo que, de algún modo, encasillar lo que me pasa, me encuentro a mí misma pensando sin limitaciones en un millón de asuntos diferentes, en mí, en él, en nosotros, el tiempo la vida y más conceptos de ese estilo (en qué piensa uno cuando piensa en alguien que ama?) y se siente como no pensar en nada. Es una desnudez... por un lado insoportable y por otro, casi normal. Tengo la sensación de que no hay nada, de que no soy nada. Y poco tiene que ver con que con él era algo... con él fui algo hace tanto tiempo ya. Nadie debería llegar a este punto siendo tan joven. Nadie debería ver cómo la más tierna construcción que se puede engendrar en base a sentimientos compartidos, termina erosionada hasta los cimientos por la llana y simple a...

Instantánea #9: Ya veremos

Después de todo este tiempo, de todo  esto que nos pasó juntos, el pibe y yo decidimos que no daba para más. Lo escribo acá, porque es otro nuevo punto de partida, otro final-comienzo esta vez irremediable que tengo que afrontar, absolutamente dolorida y aterrada. Lo escribo porque por fin estoy siendo sincera al respecto, sincera con ustedes y, por sobre todo, conmigo. Porque no puedo negar que esto iba a llegar y lo tapé en mi cabeza con todos los mecanismos posibles. El lado bueno de esa negación es que el día que decidimos separarnos fue cuatro días antes de uno de mis primeros parciales de la carrera. De los parciales grosos, de esos que caen los tres la misma semana y te drenan la vida completamente. A pesar del agujero negro que tengo en la cabeza me dije que no me iba a dejar vencer por una "simple emoción" (sí... esas excusas me pongo a mí misma) y decidí que esto no me iba a arruinar la vida facultativa. De modo que aún no tengo claro si estoy escondiendo un masaco...

De cómo no puedo evitar enamorarme

El único precedente fue uno que llegaba, abría la puerta e inundaba la habitación con su perfume... pero no se compara con esta magnitud. Además, desde el principio no hubo dudas, desde el momento en el que lo registré, veinteañero, sentado al lado de su colega, escuchándola hablar sin emitir palabra con la mirada entornada en señal de respeto. Cuando por fin abrió la boca no hizo más que inflar el esbozo de idea que ya tenía en la cabeza sobre él: la voz grave, los modos, y por sobre todo la sonrisa deslumbrante que acompañó a sus palabras de ánimo y complicidad. A esa altura la idea ya estaba clara en mi cabeza: mierda, qué bueno que está este tipo. Y mientras llegaba a esa conclusión, él se daba vuelta a anotar lo que sería el primero de tantos... ejercicios de matemática. Así es. Tanto como odio ir a las clases, tanto me gusta el profesor. Carajo. La mayoría del tiempo puedo contemplarlo sin quedar en ridículo; su barba morocha, su cuerpo esbelto que se pone sutilmente e...

La intolerante #8: popurrí indeseable

Hace mucho que no soy UNA INTOLERANTE así con mayúsculas y una actitud bien conchuda hacia la vida. Pero hoy sí. Y lo mejor, es que es en forma de top five, porque hoy soy minita y mucho. En el puesto número cinco... matemática. En el secundario nos llevábamos bien. En el CBC tuve que tomármela con la cantidad de soda equivalente al camión de Ivess. En la carrera, la razón de su existir es pura y exclusivamente romperme las pelotas con sus teoremas, sus hipótesis y sus demostraciones que tienen la misma relevancia en mi vida que el polvo pédico. En el puesto cuatro ... cábalas.   No tengo cábalas. No tenía cábalas hasta que en mi primer parcial del CBC me puse mi remera de Paramore como una especie de "potenciador de suerte" totalmente irracional que, obvio, se convirtió en cábala. Mierda. Obvio que la usé en todos mis parciales. Llegué a hacer malabares los días que cursaba tres días seguidos para ponérmela igual, chivada y todo. Y cuando entré a FFYB decidí dejar las...