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Al filo

Estamos fluctuando despacio entre las diferentes canciones que nos encantan a los dos. Yo hablo un poco alto. No. No es que hablo alto, es que claramente soy más acelerada que él. Vamos cayendo en la misma sincronía con el avance de la conversación; en realidad es él quien me arrastra a su ritmo inapelable. Estamos sentados, se nos dobla el cuerpo, cada vez nos vemos más de cerca. Me da a mí el control de la música y, de indecisa, termino cambiando de artista 20 veces. Me habla de detalles y yo presto atención, absorta. Que note tal instrumento. Que por qué me gusta tal canción. Yo tan visual y vos tan auditivo, le digo, como siempre . Vamos a hacer una prueba, un experimento -siempre experimentos, vos, no podés abandonarlos, me dice, me río- yo te escucho y vos me mirás. Vamos a invertirnos. Cierro los ojos. Me arrepiento, me olvidé un detalle.  Poné tal canción , le pido, saliéndome del juego. No se niega porque siempre llega un momento en el que volvemos a esa banda que a...

I was a dancer

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Aprendí a no tenerle miedo a los cambios. A animarme y buscar más. A plantarme adelante del miedo. Por primera vez me siento una versión de mí misma a 180 grados de la que era a comienzo del año que se va. Como si todo hasta este año hubiese sido un ensayo y acá me haya lanzado a la vida de verdad. Viví tantos fines de año en los que busqué cambiar, mejorar, como si una fecha hiciera la diferencia, y esta vez sé que no debo buscar nada. El 2015 sigue adentro de mí misma y no me quiero desprender de él. Perdí tanto. Pensé que en esas personas que perdí se me habían escapado todos los encantos que ellas me permitieron conocer. Pero entonces aparecieron otros encantos, otras formas de conectarme con lo mismo, y sólo tuve que animarme a hacer esa conexión. Perdí a quien me acompañó toda mi adolescencia, pero encontré otras formas de estar acompañada, más reales y por sobre todo nuevas, e imprevistas. Perdí a amigos invaluables y no tan invaluables, y gané amigos reales, amigos recí...

No fue ni será la última vez

(Vengo releyendo este texto desde que lo escribí. No lo toco, sólo recurro como,  refugio, cada vez que entre tanta cotidianidad y tantas distracciones me acuerdo, y no me alcanzan los argumentos para mantener su recuerdo a raya. No cambio una palabra, porque como siempre los textos sobre él son los que mejor me salen.)  Los meses que pasaron no quitan que seas la segunda persona de mis textos. Que no piense en vos tan seguido, que tenga otras metas y otras personas dando vueltas y otro universo del que vos no tenés idea no evita que te extrañe. Es un simple y llano "te extraño", involuntario, cuyas raíces ya no intento entender. La ausencia y yo nos abrazamos, ya no tratamos de erradicarnos una a la otra, estamos más allá de eso. No te necesito, no hay más lágrimas, no. Cuando me encuentro cara a cara con tu vacío, lo acepto. Lo exploro. Me encuentro en términos con ese vacío, podría decir. Ya no hay ansiedad, estarías contento por mí de saber que ya ansiedad no hay? No, s...

Sopesando

Pro: es increíblemente inteligente. Contra: es un idiota. (como verán, empezamos bien) Pro: podría escucharlo hablar diez horas seguidas. Podemos debatir absolutamente todo, y si no podemos, nos explicamos, nos amoldamos, y terminamos entendiendo. Contra: cuando estamos solos deja de hablar y me dan ganas de asesinarlo. ¡No puedo sacar tema toda la vida, che! Pro: músico. Muy. Buen. Músico. (y ya sabemos mi temita con los músicos) Contra: algo de su aspecto no me cierra. Es un tema de piel.  Pro: no hay nada más genial que escuchar música juntos, que me enseñe de todo lo que sabe, y, sobre todo, ir juntos a recitales. Contra: si no fuera porque no quiero que todo el resto de las personas que nos conocen, a.k.a el pibe y demás nos vean juntos. Pro: me lee en dos segundos, a la perfección, con una mirada desde la otra punta de la habitación es suficiente. Pro: y con esa mirada nos entendemos los dos.  Pro: me lleva exactamente al punt...

Remar

Nunca entendí bien qué quiero de esta situación. Si es que quiero esta situación. Claro que cuando estoy con él, quiero a la situación. Pero un par de días después me replanteo mis posiciones, en frío, y pienso. Claro que lo quiero, pero yo quiero ? Porque ya concluí -por las malas, y en otro marco- que con querer no es suficiente. Pero me gusta. Me gustan muchas cosas, tal vez no todas, pero muchas. Y entonces, si me gusta, por qué no?  Porque ese "no todas" es determinante? Porque somos brutalmente diferentes? Si sabemos que bien en el fondo somos muy parecidos? Será porque uno no vive de eso que guarda en el fondo? Será que no puedo vivir sacando lo mejor de él a la fuerza, haciendo palanca, remando, hablando hasta por los codos, sacando sonrisas a pulmón? Eso es? Y no es que tenemos un puente que sólo sostengo yo, para hacer una intertextualidad un poco pretenciosa. No, él tiene sus puentes y doy fe de que los construye con su endeble voluntad, pero qué pasa ...

Impasse

Suena un tema random en Spotify y me ilumina ese ligero resplandor del mediodía que invita a dormir la siesta. No puedo, tengo muchos, excesivos apuntes alrededor. Se acumulan en el escritorio, sobre la cama, dentro de los libros, sobre repisas, en mi mochila, en mi computadora. Se reproducen. Es el anteúltimo mes y el último esfuerzo y estoy agotada. Pero se sigue porque se debe seguir. Se sigue este camino macabro y en exceso demandante porque, bajo toda esa pila densa de apuntes, me hace feliz. Esa felicidad es lo único de lo que me puedo agarrar cuando todo el resto da vueltas, cuando intento escribir y termino en un no sé , porque nada tengo claro, ni siquiera un día entiendo, tengo la cabeza tan poblada que no me deja ni respirar. Extraño demasiado este rincón de la claridad, que confío me va a ayudar a desenmarañar este desastre. Pero ahora, tengo resúmenes. Nos leemos pronto, lo prometo. Porque tengo mucho que contar.

El primer capítulo

Tuve una semana muy de mierda y, junto con un cambio de look bastante radical que me animé a hacer, decidí postear esto, que es el primero de varios tontos capítulos de lo que me vino pasando hasta ahora. La historia empieza y termina con el mismo encuentro con Anna White. Ella acciona el disparador en cierto punto de la noche, estamos caminando bajo la llovizna en búsqueda de la parada de un colectivo desconocido cuando, esperando una respuesta de no más de dos frases me pregunta por mi vida after-yasabemosquién.   -¿¿¿¡¡QUÉEEEE!!??? Casi en el medio de la calle, es su respuesta a la cagada con Improbable. Fue básicamente la misma respuesta que yo me dí a mí misma cuando caí en la cuenta de que... Improbable?? QUÉEEE??  Aunque desde hacía bastante que sabía que el prefijo le estaba quedando mal. Desde que me empezó a dar vueltas por la cabeza alguien que, a funciones prácticas,  nunca jamás en la historia de mi existencia  hubiera imaginado como otra c...